Un drama hecho comedia

Leopoldo Centeno

PONTEVEDRA

30 mar 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Escrito por Melchor Lengyel, Ser o no ser en principio fue creado como un relato, luego se convirtió en una película realizada en 1942 bajo la dirección de Ernest Lubitsch contando entre sus papeles estelares con Carole Lombard (fallecida en un accidente de aviación dos meses antes de su estreno), Jack Benny y Robert Stack, entre otros y finalmente fue adaptada para el teatro, de la que Julio Salvatierra se encargó de efectuar la versión española.

Esta obra toma el título del célebre monólogo del drama de Shakespeare: Hamlet. Tal fue el éxito de Lengyel en todas las versiones de Ser o no ser que no nos extrañaría se convirtiera dentro de poco en un musical al uso, habida cuenta que se trata de una chispeante comedia negra y al ser una obra de «las tablas sobre las tablas», tendría un fácil encaje. Sabedora del tirón de esta comedia, fue programada por Caixanova en su Centro Social, cuya representación llenó el auditorio.

Se trata de las peripecias de una modesta compañía teatral polaca durante la ocupación nazi a su país, en la Segunda Guerra Mundial. El matrimonio Tura y los, integrantes de la compañía artística lo que querían era actuar en su teatro, máxime cuando estaban montando una obra en la que se ridiculizaba a los invasores alemanes y que, para su puesta en escena, han tenido que cambiarla por la shakesperiana Hamlet.

La actriz María Tura, esposa del titular de la compañía, tenía sus devaneos con un joven piloto polaco metido en las fuerzas de la RAF para ayudar a su país. La casualidad hace que una misiva conteniendo una importante información sobre los miembros de la resistencia polaca en poder del profesor Siletsky (espía al servicio de la Gestapo) llega al conocimiento de María y, de forma involuntaria, hace que los miembros de la compañía teatral se movilicen para apoderarse de la misma, convirtiéndose en colaboradores de la resistencia, a la vez que jugándose la vida por salvar a su país. Apelando a sus recursos profesionales, Joseph Tura (director de la compañía) se disfraza convenientemente de profesor Siletsky y del coronel Ehrhardt para distraer la atención de los alemanes, mientras la Mata Hari de su mujer se encarga de introducirse en la alcoba del profesor Siletsky para sustraerle el comprometedor documento. Una trama muy bien armada, impregnada con una gran dosis de humor.

Visto lo visto, cine y teatro se han dado la mano en este singular montaje. Feliz concepción la de proyectar sobre el escenario diversos audiovisuales con secuencias de los nazis que al salir de encuadre eran continuadas en vivo por los actores en el escenario. Muy acertado el diseño de iluminación y espléndido el llamativo espacio sonoro. El director de la obra, Álvaro Lavín, ha tenido la habilidad de manejar a los personajes cual peces en el agua, imprimiéndoles el ritmo adecuado.

Nueve conocidos actores del cine, teatro y televisión han intervenido en la representación, encabezados por Amparo Larrañaga (María Tura) que, con su aspecto juvenil y buen tipo, amén de cuidado y variado vestuario, se desenvolvió con profesionalidad, pese a que su voz sonó por momentos un tanto plana, dado su tono monocorde y declamatorio; magnífico el popular José Luís Gil, como Joseph Tura y Carlos Chamarro como el profesor Siletsky.

También han tenido una destacada intervención los restantes compañeros de reparto: Diego Martín, Mauro Muñiz de Urquiza, Alfonso Torregrosa, Santiago Nogués, Mauro Muñiz y Alfonso Montón. En muchos pasajes, su actuación discurrió por el patio de butacas, haciendo que el público se sintiese más unido y familiarizado con ellos, compartiendo protagonismo. Apoyados en un magnífico texto y en unos destacados medios técnicos, han realizado una divertida pieza teatral (hilarante en ocasiones) que caló agradablemente en el numeroso público, recreando un drama hecho comedia.