El Museo completa la integración de la muralla medieval en la sexta sede

PONTEVEDRA

El Museo de Pontevedra no es solo un contenedor de arte, sino que entre sus principales objetivos está también subsanar los errores del pasado. Si hace dos siglos la ciudad decidió derribar su muralla y otros vestigios de épocas pasadas, ahora lo que se lleva es su puesta en valor. De esta forma, la entidad está a punto de completar la integración de la antigua muralla medieval en su nuevo y sexto edificio, a través de la fachada de la calle Sierra.

El público podrá volver a ver este conjunto de cerca bajando las escaleras que se están habilitando en la calle Sierra y pasear junto al tramo que quedará a la vista, al que se dan estos días los últimos retoques, mientras ya ha quedado listo el segundo acceso al edificio a través de esta misma calle. Además, desde Padre Amoedo un ventanal permitirá ver los restos que quedan integrados en el Museo, donde junto a la muralla figuran los vestigios de su calzada interior y de una vieja herrería.

La vicepresidenta de la Diputación, Teresa Pedrosa, indicó que para este verano ya funcionará el centro de interpretación, que permitirá a los visitantes tener la información básica sobre estos restos y asistir a la proyección de audiovisuales en una sala habilitada para tal fin.

«Será una nueva zona de recepción de los visitantes del nuevo edificio, en la que se pueda explicar el sentido de toda la muralla y la historia de la ciudad», indicó. La actuación se completará con la exposición de algunas de las piezas encontradas en las excavaciones, entre ellas una copa de madera del siglo XV, que se están restaurando.

La esperada inauguración de la sexta sede se demorará hasta final de año, según confirmó Pedrosa, quien recordó que se hicieron gestiones para la asistencia de algún miembro de la Casa Real a este acto, «pero en este momento no está cerrada la fecha ni la presencia de nadie».