El Pontevedra enseña su laboratorio

Tino Rascado

PONTEVEDRA

El club dispone de un cuerpo técnico amplio y preparado, con un perfil en su mayoría universitario

26 feb 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Pablo Alfaro tiene dos equipos a su disposición. Detrás del equipo deportivo está un amplio y preparado cuerpo técnico que se preocupa de tener todo a punto para que el Pontevedra consiga los objetivos deportivos previstos. Nada queda a la improvisación y día tras días se van almacenando una ingente cantidad de datos que posteriormente analizan, estudian y valoran el preparador físico, Borja Ropero; el segundo entrenador, Miguel Alonso; Luis Casais, entrenador del filial; Félix Fernández Cao, el entrenador del porteros, Martín Ragg, además del médico del equipo, el doctor Alberto Domínguez, que no asistió a la rueda de prensa convocada ayer por el club granate con el objetivo de que los medios de comunicación conociesen el trabajo que se realiza antes de cada encuentro.

Pablo Alfaro se mostró muy satisfecho con el trabajo que están realizando sus colaboradores, la gran mayoría de ellos con perfil universitario.

Luis Casais, que ya había pertenecido al Pontevedra como preparador físico con Alberto Argibay en Segunda División, señaló que hay muchos clubes como el Real Madrid que tienen externizados los servicios médicos, algo que la entidad granate lo asume directamente, lo que le permite reducir el tiempo de recuperación de la mayoría de los lesionados.

Para lograrlo hay detrás un trabajo que se inició en la pretemporada y desde entonces empezaron a recopilar datos que han trasladados a una unidad de análisis en la que acumulan infinidad de información no solo de los propios jugadores de la plantilla sino también de los equipos a los que se enfrenta en cada jornada. Todos esos datos llegan a Pablo Alfaro y con su equipo valoran la intensidad de los entrenamientos en función de los esfuerzos realizados en los distintos ciclos de trabajo.

El proceso es laborioso ya que en vísperas de los partidos se hace un informe en el que se analizan las características del rival y cuáles son sus puntos fuertes y los más débiles, para poder contrarrestarlos posteriormente. A partir de ese momento, el entrenador ya dispone de información suficiente para empezar a trabajar durante la semana distintos conceptos, incluyendo las acciones a balón parado. Pusieron como ejemplo el partido contra el Éibar, en el que después de analizar la peligrosidad del equipo vasco en los balones aéreos en el área, Alfaro optó por adelantar la línea defensiva, con lo que consiguieron evitar una de las facetas más peligrosas del rival se anulase.