El centro de salud abrió ayer sus puertas a más de 20.000 pontevedreses, aunque será hoy cuando los médicos se sienten en sus consultas con las agendas llenas
09 feb 2010 . Actualizado a las 02:00 h.El centro de salud de A Parda todavía no huele a medicinas. Ayer marcó el día cero de su vida después de que el Sergas lo incubase durante más de 12 años. Los médicos, enfermeras, personal administrativo y el gerente de Atención Primaria, Manuel Castro, formaban parte de una especie de ensayo general en el que los pacientes solo llegaban a cuentagotas. No había agendas asignadas, pero cualquier usuario que se acercase al centro sería atendido.
A partir de hoy se abren las agendas de los once médicos, que ayer conocieron sus nuevas y luminosas consultas. Mientras se agotan las horas para ver las salas de espera (de adultos e infantiles) llenas de gente, el personal del centro organizaba los historiales clínicos, colocaba las medicinas en sus estanterías y comenzaban a calentar el asiento de sus despachos para que el día del estreno no haya errores.
Manuel Castro pidió ayer perdón antes de saber si algo puede fallar hoy. «Tuvimos problemas con gente que estaba apuntado para una cita desde hace tiempo y no se enteró que su médico se había cambiado. Llevamos 15 días avisando pero es difícil llegar a 20.000 personas». Para subsanar este inconveniente, en el Virxe Peregrina se quedaron dos facultativos para atender la posible demanda.
Y como todo ensayo general, este también sirvió para detectar un problema que en Pontevedra es pura rutina: el de encontrar aparcamiento. El aumento de tráfico de la zona y la escasez de plazas libres -aparcar se convierte en una odisea de 15 minutos-, ha llevado al gerente de Atención Primaria a plantearse una reunión con el alcalde de la ciudad, Fernández Lores, para estudiar las alternativas que existen en la zona.
Hasta 30.000 personas
El centro de salud que a pleno rendimiento puede dar servicio a 30.000 personas necesita espacio en la calle, sobre todo si con menos de 200 ya hay dificultades. A Parda es un espacio de constante crecimiento.
Cada médico reducirá su cupo de las 1.900 tarjetas del ambulatorio de la calle Echegaray a 1.500 y en el caso de los niños está reducción desciende hasta las 925. Las tarjetas sanitarias de los adultos llevan implícito el cambio en Pediatría. Desde hoy A Parda contará con dos médicos infantiles y once facultativos de medicina general.
«Desde que está este centro aumentó la demanda», señaló Castro, que a pesar de este incremento, no se nota un descenso en el servicio de Urgencias del Chop. Las atenciones en el Punto de Atención Continúa (PAC) incluso se redujeron un poco. Cuestión de proximidad. Los pontevedreses que no quieran estar en A Parda y sus médicos hayan sido trasladados al nuevo centro podrán cambiarse otra vez al Virxe Peregrina, Lérez o Monte Porreiro, pero el Sergas pide calma, mucha calma hasta que el ambulatorio dé sus primeros pasos.
«Hay libre elección, pero les pido que esperen. Ayer a las ocho de la mañana ya había alguien en Virxe Peregrina que quería cambiarse para A Parda», explica el gerente de Atención Primaria tras un recorrido de reconocimiento por las instalaciones que ya inauguró hace meses la conselleira de Sanidade, Pilar Farjas.
Aunque será hoy cuando la función tendrá las butacas llenas y se notarán los errores de los ensayos... si es que los hay.