En 2008 se detectó un crecimiento de consumo de droga en las chabolas para eludir controles policiales
12 dic 2009 . Actualizado a las 02:00 h.El poblado gitano de O Vao, en Poio, no es para las autoridades policiales solo un problema de drogas. Desde allí se «irradian» actos delictivos perpetrados en otros puntos de la geografía de la comarca pontevedresa.
Es la opinión del subdelegado del Gobierno en Pontevedra, Delfín Fernández Álvarez, para explicar que cuando se producen delitos contra el patrimonio (robos) en sitios como la ciudad del Lérez, «o material acaba alí, no Vao».
Aunque el representante de la Administración estatal sostuvo que el núcleo «é un contorno controlado» y que para cambiar su imagen no basta con «a acción policial». Sin embargo, y a pesar de los esfuerzos de las autoridades, cada semana la policía levanta más una docena de sanciones por consumo y tenencia ilícita de estupefacientes.
La situación se produce al margen del cambio de hábitos de los toxicómanos que cada día se acercan al poblado gitano de O Vao para comprar narcóticos. Los drogodependientes eluden ahora parte de los controles policiales consumiendo la droga en las propias chabolas del núcleo «marxinal do Concello de Poio». Fernández Álvarez indicó ayer que en lo que va de año se han abierto más de 450 actas por posesión de droga, una cifra similar a la registrada en el año 2008 cuando se contabilizaron más de 500.
Los datos salieron a relucir durante la celebración de la junta local de seguridad, una reunión que fue presidida por el alcalde de Poio, Luciano Sobral y el subdelegado del Gobierno en Pontevedra.
Consumo propio
«O Vao non é un núcleo delincuencial, senón marxinal», resaltó Delfín Fernández. «Non digo que non haxa delincuencia. A presión policial e permanente, é constante», apuntó el portavoz de la Administración central.
En este sentido, el trabajo policial es complicado por la propia estructura del poblado gitano de Poio. «A xente merca a droga e di que é para o seu consumo», señaló Fernández Álvarez.