Reivindicar la figuración

Olga Pariente Albo

PONTEVEDRA

Como la mayoría de las tendencias del siglo XXI, las obras de esta colectiva tienen el fin de seducir y persuadir al observador, cautivar su ánimo y atraer su atención generándole estímulos que inciten o produzcan una reacción cuando las contemple.

Son propuestas que, a través de diferentes materiales, técnicas y procedimientos tienen por objetivo reivindicar la figuración como expresión artística contemporánea, y que nos remiten hacia décadas atrás, cuando las nuevas tecnologías entraron en el territorio de la creación, abriendo el abanico de posibilidades del arte contemporáneo.

En un principio algunos llegaron a pensar que su intromisión sería el fin de algunas disciplinas, sustituyendo a la pintura o el dibujo, pero el tiempo ha demostrado que no sólo no ha existido dicha sustitución, sino que se ha asistido a una coexistencia entre ellos, siendo esta exposición prueba de ello.

Hacia finales de la década de los 60, en un panorama dominado por manifestaciones conceptuales, es cuando emerge y empieza a tener lugar propio un realismo pictórico, en un principio encabezado por artistas como Alex Katz y Philip Pearlstein que abogaron por un realismo objetivo, concebido, por lo general, en gran formato, en el que anteponían la lógica a la expresión y la planificación a la improvisación, y en el que aislaron el tema del entorno, tratándolo con el máximo rigor y precisión, casi como una abstracción, reivindicando el trabajo pictórico manual por encima de los procedimientos de creación mecánicos.

Objetivo fotográfico

Frente al realismo de estos artistas, posteriormente otros como Malcom Morley, Chuck Close o Audrey Flack, eligieron el objetivo fotográfico como elemento mediador entre el artista y la realidad, en la búsqueda del máximo grado de literalidad y precisión del arte con relación a ésta y que le convirtió en un óptimo instrumento creativo. No fue hasta 1972, cuando las tendencias fotorrealistas, que en Estados Unidos eran conocidas con las expresiones Sharp Realism, Superrealism y Radical Realism, empezaron a difundirse en Europa con el nombre de Hiperrealismo.

Si atendemos a las características que definen a un artista fotorrealista según el historiador L.K. Meisel: el fotorrealista utiliza la cámara fotográfica para obtener información; emplea medios mecánicos o semimecánicos para transferir la información al lienzo; y debe poseer una cierta habilidad técnica para conseguir que el trabajo, una vez finalizado, se parezca a una fotografía [?] (L.K. Meisel, Photorealism, p. 13); podríamos relacionar el trabajo de estos artistas con esta corriente.

Nexos de unión

Entre los temas tratados en esta colectiva podemos establecer ciertos nexos de unión, como es el caso de Eloy Morales y de Torregar, quienes detienen el tiempo en puntos contrapuestos de la vida.

La postura, el gesto, la expresión, la mirada, la configuración de la cabeza?más que «describir» estas cosas, sus pinceles llegan a extremos inquisitoriales en la búsqueda de unos equivalentes táctiles para describirlas.

El significado de esta estética, va más allá del mero placer óptico; es el resultado de un esfuerzo muy deliberado y sumamente autocrítico por captar lo inmediato y lo concreto, y encontrar equivalentes de la sensación táctil en la pintura. Es un acto de apoderarse de la realidad para exprimirla.

Las obras de Carla Bedini son imágenes también congeladas en el tiempo. Son retratos de adolescentes envueltas en una atmósfera gótica y tenebrista, enfatizada por el empleo de gasas como soporte.

Bolígrafo Bic

Nexo es también el dibujo para Juan Francisco Casas, Rómulo Celdrán y Salustiano, aunque cada uno responde a intereses que no tienen nada que ver entre sí. Juan Francisco Casas, mediante un instrumento novedoso como es un bolígrafo Bic y un toque de ironía insta a la reflexión del espectador a cuestionarse el dogmatismo que le rodea.

Las obras de Rómulo Celdrán ofrecen un juego al espectador creándole «sensaciones y experiencias derivadas de una capacidad de sugestión y evocación». Las obras de Salustiano, desarrolladas con toques renacentistas, son obras muy calculadas que persiguen una finalidad emocional brindando al espectador serenidad y equilibrio.

Problemas sociales

Por último, Rebeca Menéndez, Perianes y Marta Blasco amplían su campo de actuación uniendo procedimientos tradicionales a la fotografía, el vídeo, el objeto y el espacio; mostrando su implicación en los problemas de nuestra sociedad, como son la destrucción del entorno, la recuperación de la ingenuidad y la preocupación por el tema de la mujer.

Es El arte de la semejanza, la última propuesta que nos ofrece el Centro Social Caixanova de Pontevedra hasta el 13 de diciembre.