Mayores activos y de gala

María Conde maria.conde@lavoz.es

PONTEVEDRA

19 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

«Otoño -decía ayer el director de la Obra Social de Caixa Galicia, Manuel Aguilar-. Las hojas de los árboles caen, los días tienen menos horas y menos luz, y parece que todo se frena, que es tiempo propicio para la melancolía... Y sin embargo, escolares y universitarios empiezan su curso, las empresas y directivos sacan el látigo para conseguir los objetivos del año... Y nosotros, en lugar de quedarnos en casa, decidimos tener el día lleno. Es una buena decisión». Ese nosotros, en palabras de Aguilar, hacía referencia a los usuarios del Centro de Mayores de Caixa Galicia de Pontevedra, que ayer se unieron en una gran gala para dar a conocer sus actividades en esta nueva temporada. Casi una veintena de talleres y servicios que consiguen ese objetivo de «un envejecimiento activo» y que a la vez les llena de amigos y compañía. Los elegantes Margarita García y Valentín Outón ejercieron como maestros de ceremonia en esta presentación y su trabajo, como recalcó después del alcalde, Miguel Anxo Fernández Lores, no tuvo que envidiar nada al que realizan «aos dos Goya». Por cierto que el regidor también aprovechó para alabar la «vena poética» de Aguilar por sus palabras sobre el otoño. Entre los asistentes se encontraba también la diputada provincial Paqui Canal.

Para conocer qué se cuece dentro de este centro «lleno de vida», que agrupa a casi 2.100 usuarios (con edades comprendidas entre los 55 y los 85 años) y cuenta con 18 actividades (entre ellas talleres de pintura, teatro, baile, yoga, informática o servicios de podología y peluquería), qué mejor que escucharlo de quienes lo frecuentan. Los presentadores dieron así paso a una «novata», la ex profesora Emilia Clapés, que este año se ha apuntado a francés y yoga y que subrayó lo bien que les cuidan en el centro «de los pies a la cabeza». «Y vengo sin cobrar, como dicen en la tele». Y emotiva fue la intervención de Antonio Soler Pujol, quizá el más veterano, de 85 años «y algunos meses», un catalán afincado desde hace treinta años en Galicia. Contó que se anotó a las clases de pintura casi por prescripción, cuando su médico se lo aconsejó al verle recluido por la enfermedad de su mujer. «Allí encontré personas excelentes y me siento maravillosamente con ellos -señaló-. Mi esposa murió hace cinco meses y entonces me he dedicado más a la pintura. Está siendo una gran terapia, una fórmula que me permite superar lo que el médico temía, que cayera en una dura depresión. No ha sido así y el centro ha contribuido mucho». Pero no solo se ha quedado con esta actividad, también se ha atrevido con la informática después de que sus nietos le regalasen un portátil y hoy aseguró que se defiende «y me tiene enganchadísimo». Y tras la intervención de la profesora de yoga, María José Aneiro, que comentó que sus alumnos «vienen con dolores y marchan sin ellos», fue el turno del coro del centro, que interpretó tres temas. Uno fue Catro vellos mariñeiros, una pieza de José Luis Pita que los cantores dedicaron a uno de sus hijos, presente en el acto.

Como concluyó Manuel Aguilar, «en los consejos de administración tendrían que escucharos a vosotros, porque sois el ejemplo de lo que queremos hacer en la Obra Social». El director destacó que escuchar a los mayores «a nosotros nos sirve de mucho». La entidad destina anualmente al centro pontevedrés un presupuesto de 240.000 euros, que se reparte entre las citadas actividades, con un total de 1.364 plazas. «Cada uno es distinto, pero en todos los mayores hay un nexo común -dijo Bernadette Lindín, la responsable del centro-, que son muchas ganas de vivir, de compartir, aprender y reunirse con amigos».