Los difuntos también se tienen que apretar el cinturón por culpa de la crisis económica. Lo dicen las floristas, que aunque no se quejan de la venta de ramos para tan especial jornada, admiten que sus clientes se gastaron menos este año, por eso el beneficio fue menor.
Así que ayer la jornada de Difuntos quedó un poco más deslucida que otros años, y no solo por la lluvia, sino también por la vistosidad de los centros florales. Allí donde en otros años se colocaba una rosa, en esta ocasión hubo que conformarse con un clavel. O sea, que hasta en el más allá se nota la crisis.
Por lo demás, aunque la afluencia de gente a los cementerios pudo ser algo menor que otros años, a causa de las fuertes lluvias que cayeron en la jornada de ayer, lo cierto es que buena parte de los familiares ya se acercaron a los camposantos en la tarde del sábado, y así, por la noche, cementerios con encanto, como el de Santa Mariña Dozo, en Cambados, anochecieron especialmente hermosos con sus ramos y su colorido. Lo peor es que los fuertes aguaceros estropearon de madrugada algunos ramos. Está claro que con la noche de Difuntos llegó el invierno y que la jornada de ayer no se molestó en disimularlo.
Samaín en Vilagarcía
La mejor partida la sacan los pequeños, que en Vilagarcía hoy no tienen clase y se irán a celebrar el Samaín a la plaza de Galicia. El Concello les organizó una fiesta por todo lo alto que dará comienzo a las cinco y media de la tarde y en la que no faltarán zancudos ni cuentacuentos.