Circunvalación antes que la ronda

A. Castroverde

PONTEVEDRA

La vía que construirá Fomento entre Vilaboa y la carretera de Campo Lameiro se rematará el año previsto por la Xunta para iniciar el cinturón interior por Mourente

21 oct 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

En la fábrica de infraestructuras virtuales de Pontevedra, primero fue la circunvalación y después la ronda. Pero hubo un momento en que este último cinturón, más interior, parecía que iba a adelantar al más exterior. Ahora, las cosas han vuelto a su inicio. Según las previsiones presupuestarias que hemos conocido en las últimas tres semanas, la circunvalación -a cargo de Fomento- debe estar terminada en el 2013. Ese mismo año es precisamente el fijado por la Xunta para comenzar los grandes desembolsos de la ronda. En total, en torno a dos años de diferencia entre una vía y otra.

El adelanto de la circunvalación solo alcanzará en cualquier caso al trayecto entre Vilaboa y la carretera de Campo Lameiro. Para ver completada esta autovía -hasta la carretera de Santiago y hasta el nudo de Curro en la AP-9- todo apunta a que habrá que esperar el 2017. Pero, si se cumplen las previsiones de los Presupuestos Generales del Estado, los trayectos Vilaboa-A Ermida y A Ermida-Pilarteiros entrarán en fase de obras a finales del 2010 y recibirán diez millones en el 2011, 26 en el 2012 y 62 en el 2013, año tope marcado en el documento para la financiación de la obra.

En el caso de la la ronda urbana, con sus tres tramos Mourente-avenida de Vigo, Mourente-Tilve y Tilve-Alba, habrá 4,5 millones en el 2012 y 30 en el 2013 «y siguientes». El documento no fija fecha tope para la financiación, pero es lógico pensar que transcurran al menos dos años desde que se hagan las primeras inversiones fuertes en el 2013. A señalar igualmente que, como ocurre con la circunvalación, estamos también ante una ronda incompleta ya que se no se incluye el tramo sur y su conexión con la variante de Marín, básica para desatascar O Pino.

La construcción de los cinturones es imprescindible para aliviar los atascos urbanos en Pontevedra. El anillo de A Eiriña, Eduardo Pondal y Loureiro Crespo soportan ahora tráfico en pleno casco urbano que debería ir por fuera de la ciudad. Igual sucede con el nudo de O Pino y con toda el área de A Xunqueira, desde Alexandre Bóveda al tramo de la avenida Buenos Aires y el quinto puente.

En lo que atañe al eje Pontevedra-Vilagarcía, es preciso hacer dos anotaciones. Primera, que el supernudo de Curro y la conexión de la autovía de Sanxenxo con la AP-9 se demorará al menos hasta el 2012. Dicho de otra forma, habrá que esperar tres años para dar una salida más fluida a los tráficos de playas en los masivos retornos del verano, sin que exista por ahora fecha para desdoblar el tramo entre Sanxenxo y A Lanzada. La segunda anotación es que la autovía Curro-Baión tampoco aparece presupuestada con un horizonte de financiación delimitado. Cabe recordar al respecto que, en el 2013, habrán transcurrido nueve años desde los primeros estudios sobre esta infraestructura.

Claro que en lo que atañe a las comunicaciones de Pontevedra y Vilagarcía se invierte lo que sucede con el binomio ronda/circunvalación y Fomento ya tiene la carrera perdida con la Xunta antes de empezar, ya que, como queda dicho, desde Pilarteiros hasta Curro todo apunta a que habrá que esperar al 2017 para que haya autovía.

Un último apunte respecto a este corredor: no parece de recibo que, tras dos años de conflicto, no se inicien las actuaciones en el tramo autonómico Pontevedra-Curro, una de las vías de la Xunta que registran una IMD más elevada. Sus 20.000 vehículos al día -el doble de lo que se exige para una autovía- debían ser un argumento suficiente para actuar, máxime cuando se trata de una vía, como subrayó la propia Xunta, con una elevada accidentalidad.