Una nueva ley en Portugal veta la continuidad en la alcaldía más de 12 años
04 oct 2009 . Actualizado a las 02:00 h.La veteranía es un grado pero en política y, especialmente en la de ámbito local, se corre el riesgo de que los cargos se vuelvan casi vitalicios. Portugal ha decidido cortar de raiz este hábito, tan popular como controvertido, aprobando una ley no menos polémica, y que ahora entra en vigor, para limitar la vida política de los alcaldes a doce años consecutivos.
Dos tercios de los 308 candidatos que optan a las alcaldías de otros tantos municipios lusos se juegan además en ocho días su última oportunidad de ocupar la alcaldía. La ley 46/2005 de limitación de mandatos pretende eliminar del mapa político local a los grandes «dinosaurios», algunos aún en el cargo desde 1974. Un total de 279 se someterán de nuevo al escrutino popular el día 11 pero, si ganaran, solo 188 de ellos podrían optar a la reelección.
Si en España se siguiera el ejemplo del vecino Portugal, la norma jubiliaría a unos cuantos alcaldes de la zona y una de las informaciones que ayer ilustraba la portada de este periódico, donde se decía que Lores se postula como candidato para revalidar la alcaldía en el 2011, probablemente no se habría producido, salvo como mero tirón de la lista del BNG. Y es que el alcalde de Pontevedra, el nacionalista Miguel Anxo Fernández Lores, estaría entre esos «dinosaurios» que van a extinguirse de la raia para abajo. Si el regidor obtuviera de nuevo directamente en las urnas o en coalición el bastón de mando, no podría seguir portándolo por ser su cuarto mandato consecutivo, porque cuatro por cuatro son dieciséis, cuatro años más del tope fijado por los vecinos del sur. También recibirían la pensión de jubilación los socialistas Julio Sayáns (Campo Lameiro), Roberto Vázquez (Portas) y José Eiras (Moraña), aunque este último tiene intención de irse sin norma que valga. Otro correligionario de Lores, Luciano Sobral (Poio) estaría en igual tesitura, lo mismo que el popular Jorge Canda (A Lama). Política ficción, sí. Pero su debate aquí también levantaría ampollas.