«Non é unha oenegué calquera»

PONTEVEDRA

Cáritas Interparroquia de Arousa reafirmó en su treinta aniversario su compromiso con los más pobres de la Iglesia

28 sep 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

El salón parroquia de San Baia de Arealonga congregó ayer a un importante número de voluntarios de Cáritas Interparroquial de Arousa, ese batallón desinteresado que ha hecho posible que en los últimos treinta años los más desfavorecidos de la comarca tengan un cobijo que los consuele y un impulso que les ayude a recuperar la senda perdida. Todos ellos se reunieron para celebrar el treinta aniversario de la fundación de la interparroquial y el veinte aniversario de la creación del comedor social.

Tras una presentación a cargo del párroco de Arealonga, en representación de las parroquias que conforman el pilar de Cáritas, habló Xermán Torres, veterano voluntario de la entidad que a lo largo de este tiempo formó parte de la directiva de Cáritas pasando por distintas responsabilidades. Fue él el que se encargó de puntualizar que «Cáritas non é unha oenegué calquera», en relación a su compromiso cristiano. Y aprovechó la ocasión para recordar a otras personas que hicieron posible tan larga e interesante andadura y que ya no podían compartir esa jornada con sus compañeros, como es el caso de Faustino Álvarez o Ramón Noya, fallecido recientemente.

La historia, en vídeo

Xermán Torres mostró a los presentes un montaje audivisual en el que recordó cómo se había constituido la interparroquial en enero del año 1979 y cómo, poco a poco, se fueron creando los servicios que Cáritas sigue manteniendo en la comarca.

Tras una mesa redonda bajo el título de Facer Cáritas en Arousa -un lema que no solo hace referencia al trabajo realizado sino al que queda por hacer- estaba previsto que el arzobispo de Santiago, Julián Barrio Barrio, presidiera la celebración de la Eucaristía en la parroquia en la que un grupo de personas dieron los primeros pasos en favor de los más desfavorecidos de la comarca.

La jornada finalizaba con un ágape compartido entre los doscientos voluntarios de Cáritas, un ejército de valientes que hoy mismo se pondrá de nuevo al servicio de los demás sin pedir nada a cambio.