La mañana apareció con niebla y todo parecía indicar que la jornada invitaría a degustar una buena ración de fabada. Pero hacia el mediodía, cuando la hora de comer se aproximaba, el sol se decidió a acompañar a los comensales. Así que un año más, el calor se sumó a la degustación del potaje en Mosteiro.
A pesar de ello, los cientos de fieles con los que cuenta esta fiesta del municipio de Meis no se arredraron y se decidieron a probar el suculento plato que desde el sábado se esmeró en preparar la comisión de fiestas Virxe das Dores.
Durante esa jornada, los vecinos comenzaron a trocear cien kilos de panceta, noventa de oreja y costilla, 25 morcillas y 30 chorizos, que unidos a 300 kilos de habas, propiciaron la elaboración de más de dos mil raciones de fabada.
A mediodía de ayer comenzaron a distribuir el potaje entre vecinos y visitantes, que pudieron probarlo a un precio de siete euros la ración, en el que se incluían pan y vino. Además de un agradable acompañamiento musical, como en toda romería que se precie.
Esta cita, que cumplió ayer siete años, se organiza con el objetivo de financiar las fiestas en honor a la Virxe das Dores que se celebran en la parroquia de San Vicente de Nogueira, a la que pertenece Mosteiro.