Dolor

La Voz

PONTEVEDRA

Es perfectamente comprensible el dolor de una familia que ha perdido a una hija en un accidente de tráfico desencadenado por una imprudencia. Lo que es difícil de digerir es que ese dolor se acentúe dejando al responsable impune durante años. Y que la familia vuelva a revivir el trauma de cerca porque otro imprudente se empeña en conducir cuando no está ni autorizado ni capacitado, es directamente un insulto. Que se haga justicia.