El Pontevedra perdió, pero convenció

Antón Bruquetas

PONTEVEDRA

El entrenador del Celta de Vigo alineó al equipo que podría comenzar la liga el próximo fin de semana en Balaídos

24 ago 2009 . Actualizado a las 02:20 h.

Firme, decidido y tuteando a un rival de Segunda División. Así se presentó el Pontevedra ayer ante su afición. La apuesta de Aguirre por el fútbol de toque no se desmoronó ni siquiera cuando al descanso el equipo granate perdía por dos tantos. La persistencia le llevó a empatar el partido, a derretir, poco a poco, al Celta y a estar cerca de darle la vuelta al electrónico. El único pero: el lastre dels jugadas a balón parado.

En esa apuesta, el Pontevedra empezó el partido intentando dominar al Celta de Vigo y en los primeros compases lo consiguió, pero sin apenas crear ocasiones de peligro. A los celestes, en cambio, les bastó con una aproximación para inaugurar el marcador. Un despiste de Castaño propició que Joselu se quedase completamente solo para batir a placer a Quintana. Tan solo se habían consumido cuatro minutos del choque.

A raíz del tanto, el partido entró en una fase de control alterno que concluyó en el 17 cuando un saque de esquina de los vigueses desde la izquierda lo cabeceó Saulo, libre de marca, al fondo de la portería de Quintana. El canario dudó en la salida y los centrales tampoco acudieron al corte. Con el segundo en el electrónico, los jugadores de Eusebio Sacristán optaron por replegarse y esperar un contragolpe.

El Pontevedra pudo recortar las distancias cinco minutos más tarde. Un servicio de Charles por el costado derecho tocó en el brazo de un defensor celeste. Los futbolistas y la afición granate entendió que la falta había sido dentro del área, pero el colegiado la situó al borde de la zona de castigo. La decisión motivó las protestas de Pasarón. El posterior lanzamiento de Víctor Bravo no creó complicaciones a Falcón, que atrapó sin problemas.

De ahí al final de la primera parte, un par de aproximaciones de los de Roberto Aguirre y poco más se vio en el terreno de juego de Pasarón.

En la reanudación, la entrada de Vázquez en la defensa y de Santi Villa y Aicart en el centro del campo dio aire fresco al Pontevedra. El balón empezó a fluir en el ataque granate. Un pase en profundidad de Villa acabó en los pies de Ibán Espadas que fue derribado por Vasco dentro del área. Esta vez, García Bestilleiro sí señaló el punto de penalti. El propio Villa se encargó de transformar la pena máxima.

Los de Aguirre empezaron a creer en la remontada y siguieron incrementando del ritmo. Mientras, al Celta parecía que se le hubiese apagado la chispa del primer tiempo. De esta forma, apareció el empate. Vázquez cazó el rechace de un córner y fusiló por bajo a Falcón.

Sin embargo, la escalada del equipo granate se frenó de golpe en un nuevo saque de esquina. Trashorras lo lanza magistralmente, Quintana vuelve a dudar y Vázquez introduce el esférico en su propia portería.