Los 18 metros que conquistaron los paladares gallegos

Los familia que fundó el Berberecho hace 27 años tiene ahora tres restaurantes


En dieciocho metros de tierra labrada no se puede cosechar una gran plantación de lechugas o tomates, ni siquiera se puede vivir con unas condiciones óptimas de salubridad. Sin embargo, dieciocho metros fueron el germen perfecto para convertir el mítico bar Berberecho en un lugar de culto en Sanxenxo. Cada día se servían hasta 50 kilos de berberechos, una cantidad que hoy es impensable despachar en siete días.

Pero como todos los mitos, incluso los culinarios, acaban por caer. Pero este volvió resurgir de sus cenizas. El ave fénix de la hostelería es la familia capitaneada por José Esperón (fundador del Berberecho I), su mujer, Carmen Borragueiros, su hijo José Ángel Esperón, y el tío de este, José Manuel Borragueiros, quien recuperó el local casi por casualidad. «Vine un día a traerle un encargo a mi hermana que tiene el Carmen, antiguo Berberecho III, y ya me quedé para siempre. Un año después decidí recuperar el Berberecho original donde fui cocinero», explica Borragueiros, quien habla de aquella época con cierta nostalgia.

Y es que a pesar de que ahora su hermana tiene un restaurante, su sobrino dirige el Berberecho II, con trece años de historia, y él gestiona el I, asegura que los dieciocho metros cuadrados fueron tan rentables que permitieron levantar el entramado familiar hostelero que da empleo a cerca de 30 personas.

«La gente se sentaba por las escaleras del callejón cuando no quedaba ninguna mesa libre. Mi cuñado compró hace 27 años, cuando se fundó, unas sillas y unas mesas muy pequeñas provisionales y se quedaron para siempre», bromea.

Fecha clave de apertura

Nunca olvida la fecha de arranque. Coincide con la de sus sobrino. Nació él y se empezaron a servir tapas de berberechos en el local. Pese al tiempo, la especialidad siguen siendo las almejas y los berberechos. Y si las conexiones culinarias parecen pocas, José Manuel Borragueiro me cuenta que el Mar Lima I y también el II son de la hermana de su cuñado, Mariluz Esperón.

Casi todo se cuece en los fogones de la misma familia. Últimamente hasta se ha sumado Isabel, la novia del sobrino que desde Asturias aporta su granito de arena a la leyenda viva de la hostelería sanxenxina. Acompañada de otros grandes como Rotilio, Marycielo o el Aviador. Todos con distintos estilo que siguen llenando sus mesas cada verano.

Epicentro de agosto

Notamos el verano cuando según el calendario estaríamos a punto de despedirlo. Lo saben en el restaurante MarDivino que quiere despedir la estación estival con todos sus amigos. Así que aunque el fin de semana se prevé movidito, la fiesta continuará hasta el próximo miércoles (al menos) con la idea de contemplar la puesta de sol desde la terraza del local con una copa de G.H. Mum entre las manos. La organización asegura que la reunión contará con unas 150 personas, entre las que estará el gerente del restaurante y del Hotel Inffinit de Vigo, Felipe Otero.

El Nueva York de los cincuenta

Una idea de local que pretende rememorar el New York de mediados del siglo XX que abrió hace apenas dos meses. Su director asegura que esa es la filosofía, pero enmarcado en un ambiente más vacacional que de negocios, que le quieren dar al local. Si Londres tiene su Hyde Park para ir a desconectar, Sanxenxo tiene otro en Punta Vicaño, donde está el hotel.

Pedro Campos en Sanxenxo

El que ya se empieza a ver es al presidente del Real Club Náutico, Pedro Campos, que recién llegado de Mallorca, se quedará en Sanxenxo hasta septiembre. Seguro que a partir de ahora se le ve por el pantalán tomando un aperitivo, tal y como hacían ayer la familia de Manuel Domínguez, que en la cubierta del Nay Nay se tomaban un agua mientras la tripulación daba los últimos retoques al barco antes de salir a navegar.

Ahora está el coche, ahora no

La noche de ayer pretendía reunir sobre las 22.30 horas a más de mil personas en el espectáculo de magia, que cada verano organiza el Concello. Este año, llenará el improvisado escenario el televisivo Jorge Blass, además del ilusionista y productor del espectáculo Pedro Volta, quien me contaba que intentaría hacer desaparecer un Hammer, pero tranquilos, será uno teledirigido. Nadie perderá su coche en los trucos de la séptima edición del Magic Festival. A ver si antes de que dejen Silgar, la pareja de magos hace que los turistas de fin de semana puedan encontrar un hueco para su toalla de playa. Eso sí sería magia.

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