Más de medio millar de armas, a subasta en la Comandancia

PONTEVEDRA

Numerosas personas se acercaron ayer a la Comandancia de la Guardia Civil de Pontevedra para observar en primera persona las más de medio millar de armas de fuego que se expunen al público para su subasta. El próximo 8 de junio se abrirán los sobres que contienen las pujas realizadas por las 468 escopetas, 54 pistolas, 51 revólveres, doce carabinas y media docena de rifles de caza mayor.

Estas armas, tal y como precisó el sargento primero responsable de la intervención de armas, José Luis Villamil, han sido intervenidas como consecuencia «de infraccións administrativas ou por caducidade de licenza». Y es que, en esta ocasión, ninguna de ellas ha sido puesta a disposición judicial.

Una de las que más llamaba la atención era una carabina del calibre 22 en cuya empuñadura lucía una pegatina con los colores de la bandera española y, de fondo, el aguilucho del franquismo con el lema Una grande libre.

De este modo, entre las muchas personas que acudieron ayer a la Comandancia había aficionados a la caza, agentes de policía e, incluso, militares de la Brigada de Infantería Ligera. Todos ellos, para poder pujar, deben estar en posesión de la preceptiva autorización administrativa «e non completo o cupo de armas permitido pola lexislación», reseñó el sargento primero Villamil.

Dado que las pujas se realizan en sobre cerrado, ¿qué se hace ante un empate de ofertas? Entonces los interesados, siempre que estén en la sala, podrán protagonizar una subasta por el método tradicional. Y para evitar que las subidas sean de céntimo en céntimo, se ha establecido que ha concretado en 0,6 euros el incremento mínimo de puja a puja.

Propietarios despistados

En ocasiones se han dado casos de propietarios «despistados» que, dejar pasar un año con sus armas en depósito, han tenido que realizar pujas de entre mil y tres mil euros para recuparar estos efectos. Sobre esta cuestión, «os cartos que se obteñan con estas ventas pasan integramente aos propietarios das armas, aunque se non o recollen no seu momento pasa ao Tesoro Público».

En cuanto a los precios de salida, no cabe duda de que eran del todo asequibles. Se mueven desde los 7,5 euros hasta los cien.