La asociación de vecinos Río Lérez ha vuelto a trasladar al Concello sus quejas por las obras que se están ejecutando en la plaza de la Castaña. Si hace unas semanas una queja ya provocó un cambio en el diseño de los bancos, que presentaban un respaldo con una inclinación de unos 45 grados, los vecinos denuncian ahora que el propio diseño del banco corrido impide «o encontro e o diálogo». Afirman que se está creando una especie de murete que el colectivo define como «muro-lavadero», ya que tiene una forma cuadrada, con los asientos hacia fuera y un espacio interior que los vecinos desconocen a qué se destinará.
También denuncian la falta de espacio para que puedan jugar los más pequeños, o que el nuevo diseño de la plaza -que, insisten, no ha sido consensuado con los residentes de la zona- no evita que se siga utilizando como aparcamiento indiscriminado.
La asociación vecinal ha dirigido ahora su queja directamente al alcalde.