La memoria que acompaña el proyecto de restauración de la Alameda incluye una completa historia del parque. Así, se recoge a que ya en el siglo XIII, con el motivo de la construcción del templo de Santo Domingo y los trámites para la adquisición de los terrenos, «ya se alude a este recinto con el nombre de campo de la verdad; y en el siglo XVI aparece referenciado como campo de rodas», nombre que se debe a la presencia de unas ruedas sobre las que los pescadores colgaban sus redes para su reparación y secado.
La Alameda como tal surge en el siglo XVII, cuando se produce un cambio de uso, transformándose en un paseo destinado al ocio y la vida social. «Dicho paseo, coincidente con la organización con el actual, se construye en 1648 por los dominicos con objeto de convertir el entorno de su edificio religioso en un lugar agradable».
Existe constancia, sigue el texto, de que en 1786 era un espacio de dominio público, aunque su distribución no era la actual y la composición del recinto se basaba en un paseo formado por cinco alineaciones de árboles, mayoritariamente almeces y carballos.
El cierre mediante muros de cantería data de 1847, convirtiéndose por primera vez en un parque cerrado. Y en 1886 se incorporó un un jardín que ocupaba el espacio entre el actual instituto Valle-Inclán y las escalinatas que delimitan el plano superior. Hacia 1900 se construye el jardín ubicado entre las escalinatas y la Plaza de España, con lo que culmina el proceso de formación de la Alameda a lo largo de 250 años.