En la sede de la Asociación de Vecinos San Roque se inauguró ayer una curiosa exposición de papel moneda español, que comienza con un billete de 600 pesos fechado en el año 1798 y concluye con los de pesetas. Se trata de la mitad de la colección que tiene Manuel Docal García -el resto no se exhibe por falta de espacio pero se hará con posterioridad-, un apasionado del coleccionismo y de la filatelia en particular. Recorriéndola se puede hacer un repaso a la historia de España, desde la fabricación de billetes, que fue muy tardía debido a la abundancia de oro y plata procedente de las colonias americanas, hasta la actualidad. El propietario afirma que comenzó a coleccionar desde niño, con los sellos, y posee colecciones temáticas muy valiosas, como las dedicadas a seguridad vial y la camelia, entre otras. Con ellas recorrió países como Cuba, Portugal, Italia y Francia. Hace unos años que inició la de papel moneda porque «me aparecieron unos documentos, me dieron otros, compre algunos más y traté de hacer la colección, aunque me faltan algunos que son difíciles de conseguir, como unos de 5 y de 10 pesetas que finalmente tengo y que llevan inscrita una frase que advierte de que si se falsifican tienes una sanción encima».
El primer billete se realizó en el Banco Nacional San Carlos III el 1 de marzo de 1783 y fueron nueve valores entre 200 y 1.000 reales de vellón. El segundo fue puesto en circulación en 1798 y es el primero de la colección de Docal García -de 600 pesos- y también el que más trabajo le costó conseguir. En 1866 aparecen los escudos, y poco después, las pesetas, en circulación hasta el 2002 en que aparecen los euros. A lo largo de todos esos años, en los billetes aparecen personajes como Carlos III, Carlos IV, José Napoleón, Fernando VII, Isabel II, Primera República, Amadeo I, Carlos VII, Alfonso XII, Alfonso XIII, Estado Español, Emisión 12 de octubre de 1937, Generalísimo Franco hasta Juan Carlos I. En algunos se hace constar «Pena de muerte al falsificador» aunque nunca llegó a aplicarse.
Los billetes están perfectamente identificados y con una breve leyenda con curiosidades. Como que la escasez de papel moneda motivada por la Guerra Civil afectó sobre todo a los de 25 pesetas. En la muestra figura uno de ellos, perteneciente a una emisión encargada a Thomas de la Rua, dado que el proveedor habitual, Bradbury Wilkinson y Cía, había entrado en contacto con el banco de España de Burgos, en la zona nacional. También figura otro de la emisión del 25 de abril de 1931, la primera realizada por el gobierno republicano. Además, en la muestra hay uno de 500 pesetas con fecha de emisión de 24 de julio de 1927, coincidiendo con la del cumpleaños del reina madre, María Cristina. Y la visita también sirve para enterarnos de que los billetes puestos en circulación a partir del 18 de junio del 36 fueron considerados no válidos por el gobierno nacional. Otro emitido el 24 de julio de 1927, inicialmente como homenaje al Rey en su aniversario, al estallido de la República se estampilló la efigie del monarca, Alfonso XIII, con un sello oval de caucho y tinta violeta y escudo de España, en donde se puede leer República Española.
A la hora de valorar la muestra completa de papel moneda, Manuel Docal comenta que es muy difícil, pero a nivel estimativo calcula que unos 20 millones de las antiguas pesetas. Esa cifra impresionó al presidente de la Asociación de Vecinos San Roque, Sabino Martínez Fontán, en cuya sede se exhibe durante todo este mes, que comentó entre risas que iba a tener que quedarse a dormir en la sala para evitar sorpresas desagradables. De todos modos, el propietario comenta que los sellos son más caros. «Tengo 3 o 4 documentos que valen mucho dinero. Concretamente uno que es la autopista de Baviera en Alemania, y el sello coincidente, que está con el anagrama matado de Hitler. También tengo las calesas portuguesas de los siglos XVI y XVII completas y matasellado el primer día de circulación, que valen mucho dinero», afirma.
La afición de Docal García no es compartida por ninguno de sus hijos ni de sus diez nietos. «El mayor fue aficionado de pequeño y todos la siguen conmigo, pero no participan. Son otros tiempos». Recuerda que su madre, cuando era pequeño, le daba un real para ir al cine mudo de los Exploradores. «Y en vez de ir al cine, que me gustaba, todos los días iba a Correos a revolver en los buzones y todo lo que encontraba, me lo guardaba». Luego, después de hacer el Bachiller, opositó a la Diputación, de donde está jubilado. «Entré a trabajar, en el año 54, y cuando me quedaba de retén, llevaba los sellos y los documentos y los iba colocando con calma». Reconoce que le llevó muchas horas tener lo que tiene, y también dinero, pero es algo que hace con mucho gusto.