Un Dépor hambriento acecha la UEFA

Pedro J. Barreiros

PONTEVEDRA

Verdú lideró los mejores momentos de su equipo, que decayó peligrosamente tras el descanso

24 nov 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Los puestos europeos vuelven a ponerse a tiro de un Dépor de dos caras. Ofreció el mejor juego de la temporada en una primera parte de fiesta en Riazor, pero acabó sufriendo frente a un Athletic rácano. Los tres puntos premiaron al equipo que más lo intentó y desbordó a su rival, aunque hasta el gol de Filipe en la prolongación se temiese lo peor.

Al equipo coruñés le salvó el hambre con que saltó al campo. Lejos de los errores de anteriores partidos, cuando parecía conformarse con el primer gol que llegase, fuera propio o del rival, anoche su apetito no tuvo fin. No se conformó con el marcador y acosó sin descanso a un rival estático, quizá sorprendido por las ansias de su rival.

Con Verdú enmarañado entre los mediocentros del Athletic, el Dépor solo carburaba cuando el balón llegaba a los extremos, con Lafita y Guardado lanzados por sus respectivas bandas. El Athletic lo tenía más claro. Con Llorente como referencia única de cara al gol, sus compañeros seguían a pies juntillas el plan trazado de servirle balones de todos los estilos. La mayoría le llegaron por vía aérea a sus 197 centímetros. Pero Zé Castro se encargó de secarlo y apenas le permitió participar del juego. Los visitantes sí comenzaron presionando mejor, embolsando al Dépor en un embudo de nueve jugadores, los cuatro defensas, los cuatro centrocampistas y Garmendia, sin descanso en ataque y defensa.

Hasta que los coruñeses encontraron el agujero. La lluvia trajo el gol y descorchó el partido. Amorebieta atropelló a Guardado y, cuando todos esperaban el centro, Verdú disparó directo, Iraizoz despejó el balón de la línea y Zé Castro remachó a la red.

Solo cuatro minutos después, Mejuto señaló penalti en un salto de Llorente. No era. La decisión, protestada al unísono por todo el equipo y la grada, que brindó al árbitro la pitada de la noche, no tuvo trascendencia. Aranzubia saltó como un gato a la cepa de su poste derecho para detener el colocado disparo de Iraola.

La acción encorajinó al Dépor, que se lanzó como un cohete al área rival. Guardado marró por dos veces solo ante Iraizoz tras rebañar el balón en un clamoroso fallo de Ocio. Aún se lamenta el mexicano de su falta de tino. Hasta Bodipo se apuntó a la fiesta con un taconazo a Verdú en la frontal y un remate a bocajarro que la defensa vizcaína envió a córner.

Tras el descanso el Athletic achuchó, pero antes de despertar dudas en la grada, el Dépor pudo llegar el tercero si el árbitro hubiese señalado un penalti sobre Verdú, quien regateó a Iraizoz y cayó al césped cuando se aprestaba a empujar el balón a la red. Solo marcó Javi Martínez, quien remató de cabeza un centro desde la derecha. El gol añadió emoción a los últimos minutos, cuando un Dépor confiado a su hambre acabó asediado.