La falta de pediatras en el centro de salud Virxe Peregrina colapsa el sistema, que en ocasiones obliga a los padres a esperar hasta dos horas por su consulta
12 nov 2008 . Actualizado a las 02:00 h.El caos está servido. La sala de espera del centro de salud Virxe Peregrina parecía ayer el patio de cualquier colegio pontevedrés. Una veintena de niños correteaban entre las sillas de la primera planta. La pizarra apenas tenía tizas para pintar. Los padres miraban el reloj constantemente mientras los minutos corrían al mismo ritmo que los niños. Las futuras mamás respiraban y expiraban en las clases de preparto. Los más impacientes empiezan a llorar. Los pediatras abren sus puertas y dicen el siguiente nombre. Uno menos en la sala de espera. Ya solo nos queda una hora.
El pasado 28 de octubre uno de los cuatro especialistas dejó su puesto por una plaza fija que nadie ha cubierto. Pese a la explicación del Sergas, que asegura que el médico definitivo tiene un mes para ocupar su puesto, el personal sanitario advierte de que la persona que está destinada al Virxe Peregrina pidió una excedencia y no se va a incorporar.
El pasado lunes el caos latente en el que vive el Virxe Peregrina se convirtió en una pequeña turba sobre las ocho de la tarde. «LLegué aquí con vez a esa hora y todavía tenía 17 personas delante. Me tuve que ir», explicó ayer una madre, que volvía por segunda vez al centro con su hijo.
«Solo había un pediatra. Tuvimos que esperar dos horas sobre la cita que nos habían dado», relata una de las afectadas que tenía cita la tarde del lunes. El ambulatorio dispone de cuatro pediatras, pero una de las plazas está vacante y otras dos se rigen por un régimen diferente y solo acuden tres horas por la tarde. Así que a las 20.00 horas, solo quedaba uno de los especialistas para dar salida al resto de pequeños. Durante estos días y para suplir la baja, una de las pediatras debe prolongar su jornada durante la tarde. El Sergas asegura que la falta de doctores se suplen así, con intersustituciones o ampliaciones de horarios. No hay médicos en Galicia.
Jornadas interminables
Uno de los doctores volvía ayer a su puesto de trabajo «desmotivado» por la situación de caos y de presión a la que se ven sometidos. Había 82 niños anotados en las listas, a los que habría que sumar una veintena que acuden sin cita o por alguna urgencia rápida.
Algunas familias aseguran que cuando llaman para pedir cita, le explican directamente que le darán una hora pero que si ven que al final no le pueden atender, se vayan directamente al servicio de urgencias del Provincial.
Representantes del personal sanitario lamentan la situación a la que se ven expuestos todas las tardes. «El lunes uno de los doctores tuvo que asumir la lista de espera de otro pediatra y no es lo mismo que los pacientes de uno se repartan entre tres, que uno tenga que hacerse cargo de todos», explica uno de las afectadas por lo que ellos califican de «enorme desbarajuste».
Denuncian que en el mismo período se hayan movido de puesto a médicos y enfermeros. A esta inestabilidad laboral se añade el nuevo teléfono de consulta en Atención Primaria, que dificulta más la gestión, según el personal sanitario del Virxe Peregrina. Antes de que los padres tomen la sala de espera, un cartel en la pared advierte de que los horarios son solo orientativos. Siéntese y espere, que el médico también sufre la lista.