¿Se imagina usted llegando al bar de cada domingo a tomar el aperitivo y que en lugar del clásico plato de aceitunas rellenas o cacahuetes tenga usted alubias tostadas para acompañar una caña? Aunque parezca un alimento irreal, que nadie asocia más allá de un plato de fabada, un equipo de investigación, encabezado por Antonio de Ron está estudiando el ADN de la legumbre para modificarla genéticamente y convertirla en una especie de fruto seco más exótico.
Un equipo de investigación del departamento de recursos fitogenéticos en el que trabajan 12 personas en la Misión Biológica buscan el gen de la alubia que le concede la capacidad de tostarla sin que reviente. Antiguamente los indios que vivían en los Andes la cultivaban para comérsela. La extraían de la planta y en una hoguera la cocinaban durante unos minutos hasta que se tostaba y entonces, le extraían la piel con facilidad y ya era comible. Esta variedad se conoce como Nuña. Necesita el clima de los Andes. A pesar de los intentos de conseguir esa variedad de la planta en Galicia, las características meteorológicas de la alta montaña distan mucho del clima atlántico. Antonio de Ron explica que están buscando cuáles son los genes que permiten que las alubias no revienten sobre los fogones. Es otro uso genético. Si consiguen identificarlo a través del ADN podrán emplearlo para una nueva variedad mediante un cruzamiento simple.
El estudio del ADN de la alubia y la creación de nuevos tipos resistentes al fuego, abrirían un nuevo campo de negocio que beneficiaría al mundo entero. Detrás de esta investigación está la firma El Nogal, una de las compañías más prestigiosas en la distribución de frutos secos en España. El equipo de investigación de la Misión Biológica espera que en menos de dos años se pueda estar hablando de este nuevo producto y los aperitivos adquieran una nueva dimensión y atractivo las mañanas de los domingos. De Ron señala que llevan más de tres años para convertir esta variedad productiva en un nuevo tipo de fruto, que a buen seguro llenará las estanterías de los supermercados, aunque el sabor de la alubia tostada distará mucho de su sabor en los clásicos potajes de la abuela, donde ahora eran los grandes protagonistas.
El equipo de investigación del departamento Fitogenético trabaja en más terrenos además de la variedad genética de la alubia. Han desarrollado también nuevas líneas de guisantes para aliviar los problemas de las vacas locas. Sustituyen con ellos la harina animal por la proteína vegetal en el pienso de los animales. Así, tienen una alternativa desde Galicia para que no tengan que recurrir fuera en busca de productos de calidad. Hasta ahora llegaba desde Canadá. La alubia ni siquiera eso, la nueva variedad genética saldrá de la Misión Biológica.