En honor de la gente de mar

Benito Lérez redac.pontevedra@lavoz.es

PONTEVEDRA

Ayer fue el día de la gente de mar de la provincia. Marineros, pescadores, mariscadores, redeiras, e incluso jubilados. La Diputación de Pontevedra, bajo el lema Un mar de vidas, homenajeó a los profesionales del medio marino a través de las distintas cofradías de la provincia. Y no era para menos. Pontevedra cuenta en sus filas con el 80% de los profesionales que se dedican la pesca de bajura, o lo que es lo mismo, 18.000 trabajadores de mar. La celebración, con su tributo especial a los patrones mayores, estuvo centrada en actuaciones musicales y una comida fraternal. Festividad. El anfitrión no fue otro que el presidente de la Administración provincial Rafael Louzán. Durante una intervención ante los cientos de invitados allí presentes, el responsable provincial afirmó que el de ayer «é un día de festividade do mar, no que a Deputación quere brindar un recoñecemento ao traballo destas mulleres e homes». Louzán añadió que era un día «no que todos xuntos poderemos intercambiar experiencias vividas, aproveitando para pasar unha xornada de lecer entre amigos». Fomentar la unión en el sector, pieza clave para un futuro con garantías. En este mismo sentido, para el presidente de la institución con sede en la avenida Montero Ríos, el espíritu de mar «é a solidariedade, a unión, a axuda mutua. Queremos fomentar a unión das xentes do mar, e demostrarlles a nosa proximidade e apoio nestes momentos difíciles para todos. El de ayer fue el primer encuentro de cofradías de toda la provincia, y los festejos se iniciaron ya a las doce del mediodía. La Diputación cuenta, de hecho, con una sección de Pesca e Cultivos Mariños, unidad que se encarga de actualizar y modernizar la seguridad de las embarcaciones, mejorar la productividad de los bancos y zonas marisqueros, acercar más medios materiales para la vigilancia y prevención de riesgos a bordo de los barcos. De igual modo, desde la institución provincial se atienden las necesidades a la hora de acondicionar las lonjas pontevedresas, las cofradías de pescadores y los edificios relacionados con el sector.

En Sanxenxo nadie se quiso perder ayer la oportunidad de conocer su tensión e índice de colesterol. Era una oportunidad de saber el estado de salud de uno a precio cero. El Paseo de Silgar fue el escenario de la instalación de una carpa para medir el riesgo vascular de los vecinos del municipio y visitantes. La actividad se desarrolló en el marco de la celebración en el municipio turístico de una nueva edición del congreso de hipertensión que organiza cada año la Sociedade Galega de Hipertensión. Sanxenxo lleno. Los más de 225 médicos y expertos que se dieron cita en Sanxenxo estos días posibilitaron que varios hoteles sanxenxinos colgaran el cartel de no hay habitaciones. En tiempos de crisis, la celebración del congreso sobre el mundo de la hipertensión y las enfermedades cardiovasculares permitieron a los propietarios de los establecimientos a hacer algo de caja. Esperan más reuniones de estas características.