El proyecto acumula un notable retraso, pero la ONCE (Organización Nacional de Ciegos de España) está dispuesta a relanzarlo para que su nuevo centro en la ciudad esté operativo en el 2010. Se trata de un empeño del presidente nacional de la entidad, Miguel Carballeda, que ha manifestado su empeño por que el Centro de Recursos Educativos de Pontevedra esté finalizado antes de que expire su mandato al frente de la organización.
El anuncio llega después de que el Ayuntamiento se comprometiese a desbloquear definitivamente el convenio que la ONCE firmó con el Concello de Pontevedra el pasado 13 de julio del 2006. En dos o tres meses, según las estimaciones municipales, se podrá llevar a pleno la aprobación inicial de la recalificación urbanística del actual enclave de la ONCE, entre las calles Luis Braille y el camino de Abilleiras.
El convenio entre Concello y la entidad afecta a una parcela de 36.000 metros cuadrados, en la que está enclavado el colegio Apóstol, la residencia de alumnos y otras pequeñas edificaciones. La ONCE ha llevado a cabo en los últimos años la reestructuración de toda su red de colegios para apostar por otro tipo de instalaciones: los Centros de Recursos Educativos. En ellos se presta una atención más global y adaptada a las necesidades de los invidentes en la sociedad actual. Así, el convenio permitirá una permuta de una parcela municipal de más de cinco mil metros cuadrados, donde se edificará el nuevo centro. Por su parte Vicepresidencia de la Xunta se hará cargo de los edificios del antiguo colegio y la residencia de la finca de la ONCE para su conversión en un centro de atención y una residencia para personas dependientes.
La financiación de la operación que permitirá a la ONCE construir su nuevo centro viene de la recalificación parcial de su solar, aproximadamente una sexta parte de su superficie total, donde la ONCE podrá beneficiarse de una edificabilidad de unos 28.000 metros cuadrados. Deberá, eso sí, reservar un 20% del total a vivienda protegida.
El entramado urbano de la nueva finca, con sus viales y zonas verdes, correrá también a cargo de la ONCE. Se trata de nuevas calles que permitirán una mejora de las conexiones entre la avenida de Vigo y Fernández Ladreda, así como la urbanización del antiguo cuartel de Campolongo y abriendo también un nuevo acceso al instituto Torrente Ballester.
Todo el proceso depende de lucro que permitirá la recalificación de los terrenos. Y ese es precisamente el paso que se pretende abordar en alguno de los plenos de mayo o junio.