De visita fugaz por la ciudad, el número dos de Rajoy repartió besos y apretones de manos y se le «apareció» a una señora
01 mar 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Manuel Pizarro, aunque acaba de firmar su alta en el partido, es fiel a las siglas. Con la p, su carné, del PP; su visita de ayer, a Pontevedra; su primera entrada en un establecimiento comercial, una perfumería; sus compañeras en el paseo, Pastor, Ana; Pan, Dolores y Pedrosa, Teresa. Y hasta se cruzó con un pobre. Por cierto, no dejó limosna.
Pés aparte, la minirruta que hizo ayer por el centro histórico de la ciudad, entre un acto electoral mañanero en A Coruña y otro vespertino en Vigo, le valió para ver que en Pontevedra le conocen. «Ese es Pizarro, ¿no?», fue uno de los comentarios más repetido entre la gente que le vio por el casco histórico ayer por la tarde. Se mostró afable. Tomó niños en brazos, estrechó manos, dio abrazos y besó a muchas mujeres maduras. Una de ellas, en la calle de los Soportales, le espetó «¡Ah, es usted Pizarro!, ¿Qué hace aquí?». «Soy como una aparición, ¿eh?», le contestó el número dos de Rajoy. «Sí, si -contestó la señora-, pero una aparición buena».
Al ex edil socialista Chano Esperón, que se topó de frente con la comitiva del Partido Popular, en la que también repartían caramelos, propaganda y saludos, Alberto Núñez Feijoo, Teresa Pedrosa, Telmo Martín, Rafael Louzán o José Juan Durán, entre otros, quizá no le pareció lo mismo. Aunque el grupo hizo lo posible por evitar andar por las zonas de la ciudad donde el PSOE realiza campaña, como la carpa instalada en la plaza de A Peregrina, la casualidad del encuentro con el ex edil derivó en un saludo cordial. Hicieron las presentaciones Telmo Martín y Ana Pastor.
Esta última no dejó pasar la oportunidad sin lanzar un dardo a ZP en unas declaraciones ante los medios de comunicación. «Yo quisiera decir que en su visita a Galicia, Zapatero se ha vuelto a olvidar de Pontevedra y de sus infraestructuras. No sabe nada de la A-57 y tampoco de la circunvalación». Pizarro se subió al carro y dijo que la gente, «que por aquí me trata muy bien», le expresa su inquietud por el Plan Galicia. Y para despedirse de Pontevedra, su preocupación por otra p que mete miedo: el paro.