Un realojo que ha obviado las recomendaciones del Valedor

PONTEVEDRA

El proceso se ha saltado a la torera el protocolo que se sugiere en un informe oficial extraordinario del 2005 sobre el pueblo gitano

24 feb 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Desde el 2005, todas las Administraciones tienen a su disposición un extenso informe de 139 páginas en el que el Valedor do Pobo hace un pormenorizado análisis de la situación de exclusión del pueblo gitano en Galicia. La vivienda ocupa buena parte del texto.

Pese a que el informe está disponible para ciudadanía y Administración y hace una serie de recomendaciones precisamente para evitar situaciones como la que se vive ahora en Monte Porreiro, todo el proceso realizado en Pontevedra contraviene prácticamente una por una todas las recomendaciones básicas. Porque la situación de rechazo, discriminación y racismo que se da en Pontevedra no es, ni mucho menos, novedosa.

El chabolismo y la infravivienda afectan a un tercio de la población gitana en Galicia. Y prácticamente cada vez que se busca una solución se producen casos de rechazo vecinal. «As trabas que padece este colectivo -dice el Valedor- superan, en proporcións significativas, a aquelas ás que deben facer fronte as persoas inmigrantes á hora de acceder a un inmoble». Tanto es así que desde 1990 solo se ha reducido en un 19% el número de familias que habitan en chabolas, según los datos recabados por la Xunta de Galicia.

Y cuando los miembros del colectivo gitano salen del poblado hacia la integración se topan con una situación que el Valedor describe de la siguiente forma: «Nas relacións de veciñanza danse comportamentos racistas por parte de membros da sociedade maioritaria, que se traducen en distintas accións ou prácticas tendentes a evitar a compra dun piso por parte de familias xitanas».

El precedente de Vilarchán

Estos comportamientos se dan cuando no existe el amparo de la Administración, al igual que sucedió con las familias que trataron de comprar viviendas en Vilarchán y cuya adquisición truncaron los vecinos haciéndose con la propiedad antes que las familias de O Vao que pretendían comprarla.

Pero cuando se dan casos como el de los realojos de O Vao, en el que es la Administración la que facilita la vivienda, se deben cumplir ciertas recomendaciones para facilitar la integración, sugiere el Valedor. Destaca la necesidad de «desenvolver procesos de formación previos ao desenvolvemento de calquera política de realoxamento que prepare ás familias para a convivencia en comunidade». Más importante si cabe es otro de los apuntes del Valedor, y que se ha obviado por completo en Monte Porreiro. Se trata de «distribuir a poboación xitana, nos procesos de adxudicación de vivendas sociais ou de promoción pública, en distintos edificios ou mazás, en aras de evitar a conformación de guetos nas barriadas».

Pero el problema es que el precedente que se ha creado hace ahora muy difícil encontrar un nuevo emplazamiento en el que el rechazo vecinal no se vuelva a reproducir.