Un sonido propio que aúna múltiples contrastes

La Voz

PONTEVEDRA

Le Punk toma su nombre del apodo con el que Alfa, su cantante, apuntaba a los punkis que iban a su bar y dejaban fiada la consumición. Dicen que la banda madrileña «transita entre mundos cruzados»: de la raigambre rockera a los Balcanes y de ahí a Buenos Aires, del llanto a la risa, o de la polka al tango, de la guitarra eléctrica a la mandolina y de la nostalgia al futuro... Todo ello queda de manifiesto en el segundo trabajo discográfico del grupo, No disparen al pianista, marcado por las músicas de la vieja Europa previas al rock. El vocalista matiza: «Podríamos anotar que es un disco que habla el lenguaje del rock, pero huyendo de ello, evitando lo evidente».

El trabajo de Alfredo (voz, guitarra), Joe (guitarra), Dani Patillas (bajo) y Derek (batería) ha sido producido por Fino Oyonarte (bajista de Enemigos) y también ha sido bautizado con contrastes: «un sabroso cóctel mezcla de amargura y diversión, de soledad de mucha gente».