Ence podría recolocar al 70% de su plantilla en una central de biomasa

Jaime Velázquez

PONTEVEDRA

Parte de los empleados están especializados ?en la producción de energía a partir de residuos forestales

23 ene 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

La sustitución de la fábrica de celulosa que Ence posee en Lourizán en una planta de biomasa de nueva construcción en la comarca permitiría la absorción del 70% de la plantilla del complejo pontevedrés.

La reconversión de parte de los negocios de producción de pasta de papel de Ence al sector energético forma parte de las negociaciones que la Xunta está llevando a cabo con la multinacional, según informó La Voz de Galicia este martes.

El desmantelamiento del complejo de Lourizán pasaría por la obtención por parte de Ence de concesiones de nuevos parques eólicos y la participación de una planta de biomasa que podría convertirse en la mayor de Galicia.

La ubicación de esta futura central en la comarca permitiría la recolocación de 190 de los 270 trabajadores de la factoría, según los cálculos realizados ayer por Manuel Rivas, delegado de Comisiones Obreras y miembro del comité de empresa de Ence.

Solo tres de cada diez empleados de la fábrica de celulosas se dedican directamente a la elaboración de pasta de papel. Son estos 80 puestos de trabajo los que tendrían una difícil cabida en una futura planta de generación eléctrica a base de residuos forestales.

El resto de la plantilla se ocupa en actividades relacionadas con el mantenimiento, el procesado previo de la madera y las propias calderas de la central.

De hecho, en torno a 50 operarios se dedican ya a la producción de energía a partir de combustión de biomasa. Otros 30 trabajadores realizan labores de astillado y retirada de corteza y restos arbóreos en la actual fábrica de celulosa, proceso necesario también en las centrales que utilizan biomasa como combustible.

Potencia de combustión

La planta de Lourizán posee generadores eléctricos capaces de producir unos 230.000 megavatios por hora al año, seis veces más que cualquiera de las siete centrales de 5 megavaatios que prevé autorizar la Xunta este año.

La permanencia de la multinacional en la comarca permitiría conservar además parte del millar de empleos indirectos que genera en la actualidad la planta de Lourizán y mitigar la pérdida de tráfico portuario en Marín que supondría el desmantelamiento de la pastera.