Dentro de la amplia programación del primer semestre del año, Caixanova ha celebrado en su Centro Social de Pontevedra una representación músico-teatral que ha reunido a un gran número de aficionados. Partiendo de los textos de Castronós, de Xavier Picallo, la Factoría Teatro realizó un montaje bajo el título de Castronós, o baile, algo en la línea de Imperial Café Cantante, ofrecido en el mismo auditorio en el mes de diciembre de 2006, pero con menos fortuna artística.
Bajo la dirección de Xan Cejudo Álvaro, la representación que hoy nos ocupa trata de mostrar una genérica visión de la historia del siglo XX en Galicia a través de unos cuadros o estampas que reflejan la música, danza, modas, circunstancias políticas, sociales, culturales, económicas de esos cien años, teniendo como vehículo conductor a los clientes y empleados de la sala de baile Castronós. Una miscelánea de bailes y canciones, con poco texto, que han transcurrido en la escena sin pena ni gloria. Un interesante argumento, deficientemente desarrollado. Un teatro musical a la gallega, simplemente para andar por casa.
En escena, doce actores desarrollan su cometido: Unos como músicos de la sala (piano, contrabajo, saxofón y batería), otros como vocalistas, parejas de baile, actuantes, declamadores Como directora de movimiento escénico: Olga Cameselle que, a su vez, junto a Gastón Matías, han sido los encargados del trabajo coreográfico, siendo este último el director musical; amén de Antonio Salgado, encargado del dossier pedagógico en colaboración con Irene Amado Touriño.
Destaquemos también en escena la labor de Josefa Barreiro, Rocío González, Alfredo Rodríguez (a la vez, responsable del diseño de producción), Marcos Correa, Carmela Bueno y Pepa Yánez, junto con Fernando Lamas, Jesús Iglesias y Julio Andrade.
La obra se inicia con un personaje femenino cruzando el escenario, llevando en la mano un candil encendido, sobre fondo negro, diciendo entre otras cosas que iban a "bailar ao paso do tempo". Interpretaron en primer lugar un Alalá de desafío (una regueifa con letra picante de hombres contra mujeres). Siguieron números como el charlestón (Los niños del Pireo), gritos como ¡Viva la República! o La tierra para quien la trabaja, para continuar con un tango gallego. No faltan referencias a la emigración o al teatro de García Lorca. Una pelea en el local, concluye con un homicidio. Interpretaciones difuminadas y no tanto del Himno de Riego o del Cara al sol. Canciones como No te mires en el río, La cucaracha, La conga, una conocida ranchera (con la introducción de micrófonos). Los tiempos van mutando), Rascayú (con la censura hecha presente); luego Black is black, el rock-lento "Como un irmá che falo" (temas representativos de determinadas épocas), amén de reminiscencias de Fiebre del sábado noche o de Cabaret. Toda una miscelánea -como hemos dicho- de temas musicales reflejo e unos tiempos idos.
En resumen, pese a que el público lo pasó muy bien, la obra contiene una buena idea desarrollada pero con un flojo resultado.