El último platero de Pontevedra

PONTEVEDRA

Su hermano Carlos lo comentaba este verano. Enrique Fariña Pérez era el último platero de Pontevedra, un oficio en el que la ciudad de Lérez ha gozado de una gran tradición, siempre en torno a la Iglesia y en especial la Basílica de Santa María. En su taller Fariña realizó varias restauraciones, como la Custodia de la Basílica de Santa María que pertenece al Gremio de Mareantes y que esta agrupación saca cada procesión del Corpus.

Fariña falleció el pasado sábado a los 82 años, víctima de una enfermedad. Comenzó trabajando en la Joyería Suárez, y más tarde ambos hermanos abrieron su primer taller en Joaquín Costa, hace 54 años. Desde 1964 están instalados en García Camba -especializados en joyería- y precisamente en el pasado 2007 iniciaron la liquidación para cerrar el negocio, ante la falta de relevo generacional.

Enrique Fariña era todo un artista de la plata. Conocidas son sus minuciosas réplicas sobre monumentos como el santuario de la Peregrina o la catedral de Santiago. En esta última, a la que no le falta detalle, empleó seis años de intenso trabajo.

El empresario era además muy conocido por ser presidente de la veterana Peña da Boina de Pontevedra, que precisamente este fin de semana tenía previsto, como cada festividad de San Sebastián, celebrar su tradicional homenaje de honra y loubanza, en este caso dedicado a Pablo Cimadevila. Los miembros de la peña decidían ayer por la noche la posibilidad de aplazarlo.