El sueño granate se desvaneció en el descuento ante el Zaragoza

Diego Espiño

PONTEVEDRA

04 ene 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

El Pontevedra tuvo el pase a los octavos de final de la Copa del Rey en su poder durante 91 minutos. Un gol de Sergio García en el descuento echó por tierra las ilusiones de los granates, que se habían merecido la victoria. Abrió el marcador Igor para el Pontevedra aprovechando un dudoso penalti de Ayala a Turiel. Tras el descanso, Diego Milito, también en un penalti más que dudoso, Oliveira y Sergio García lograban la ventaja suficiente para superar la eliminatoria después del 1-0 logrado por los granates en Pasarón.

El encuentro comenzó con cierta presión de los aragoneses, aunque sin convicción. Daba la sensación de que, con muchos minutos por delante, los de Víctor Fernández se veían capaces de darle la vuelta a la eliminatoria.

Pero el Pontevedra consiguió sobreponerse a unos primeros 15 minutos de nerviosismo y comenzó a presionar sobre la portería defendida por López Vallejo. Pronto obtuvieron el premio del gol en un dudoso derribo de Ayala a Turiel al saque del primer córner del encuentro y el árbitro señaló la pena máxima que Igor aprovechó para poner tierra por medio en el marcador después del 1-0 de Pasarón.

El gol del brasileño del Pontevedra puso patas arriba el estadio de La Romareda. Víctor Fernández no ocultaba su decepción después de tener que soportar insistentes rumores que anunciaban a su destitución si el Zaragoza no conseguía alcanzar los octavos de final de la Copa del Rey.

El técnico maño ya había calificado el choque con el conjunto gallego de una final y apuntaba que su equipo le inspiraba confianza en las horas previas al partido. Sin embargo, el encuentro, que ofrecía un interesante mano a mano entre Celades y la perla granate Fran Rico en el centro del campo, mostraba por momentos una apatía de los zaragozanos impropia de un equipo con dos goles en contra y con el golaveraje particular a favor de su rival.

La pareja de atacantes formada por Diego Milito y Oliveira apenas creaban peligro sobre la portería de un seguro Saizar. Las ocasiones que llegaban al área granate tenían siempre una muy buena respuesta por el portero suplente, quien ante la regularidad del francés Bonis, le había impedido participar en la Liga.

Los impulsos del Zaragoza por poner las cosas en su sitio abrían espacios para las contras del Pontevedra. Con un Víctor Ormazábal inconmensurable.

Pero las cosas cambiaron en la segunda parte. Tras el descanso, el técnico maño dio entrada a Aimar y Gabi en lugar de Luccin y Gabi. Las ganas que le puso el argentino convirtieron en una amenaza el área de Saizar.

Solo se llevaban 11 minutos de la reanudación cuando una entrada de Vázquez a Milito dentro del área lo convirtió también en un más que riguroso penalti. Diego Milito fue el encargado de ejecutarlo, elevando al electrónico de La Romareda el empate a un gol.

Pero Fran Rico no estaba dispuesto a arrugarse y tiró del equipo hacia arriba. El Zaragoza aumentaba los riesgos ya que necesitaba todavía dos goles para superar la eliminatoria y a la contra los granates llevaron peligro sobre la portería de Vallejo.

Aunque llegó el gol de Oliveira, la entrada de Xavi Moré dio oxígeno al equipo granate, que se fue arriba tratando de guardar la ropa.

Sus combinaciones fueron de equipo de Primera División, pero el error del recién incorporado Iosu Rivas, que perdió un balón un medio campo, supuso la sentencia de los zaragozanos, aunque no lo merecieron.