Impecable interpretación

Leopoldo Centeno

PONTEVEDRA

Situada en la provincia de Río Negro (Argentina), la ciudad de Bariloche destaca por su importante turismo invernal y deportivo de toda índole, por sus parques y sus lagos. Asimismo, descuella por la variedad y riqueza de su actividad artística y cultural. En el campo de la música, una de las agrupaciones más prestigiosas a nivel internacional es la orquesta Camerata Bariloche, fundada por el gran violinista Alberto Lysy en el año 1967 y auspiciada por la Fundación Bariloche; en la actualidad independiente de la misma y ubicada en Buenos Aires.

Hace 35 años, esta agrupación realizó una importante gira de conciertos por España, efectuando diversas grabaciones para TVE, de las cuales conservamos varios de sus programas en grabaciones magnetofónicas. En cuanto a Alberto Lysy le hemos escuchado en directo con la Camerata Lysy de Gstaad (Suiza), junto al célebre violinista Yehudi Menuhin en un memorable concierto celebrado en el Auditorio de Galicia (Compostela) al poco de su inauguración, en el que ofrecieron nueve propinas. Todo ello hizo que esperásemos con cierto interés este concierto de la Camerata Bariloche, programado por Caixanova en su Centro Social de Pontevedra.

Esta formación ofreció el concierto conducida por su concertino, Pablo Saravi, con un variado programa que incluía compositores sudamericanos y europeos del siglo XX, iniciando el mismo con unas incompletas Bachianas Brasileiras nº 4 de Heitor Villa-Lobos (en sustitución de la núm 9, inicialmente prevista). Esta serie de nueve Bachianas tienen afinidad con la música de Bach (de ahí su nombre), si bien contienen temas y ritmos brasileños, estando escritas para diversas formaciones instrumentales o de otra índole. Seguidamente, del compositor británico Benjamín Britten interpretaron su popular Sinfonía Simple, opus 4, escrita para instrumentos de cuerda y estructurada en cuatro movimientos, conteniendo cada uno de ellos dos temas escritos en su juventud, tratados con suma elegancia y gracejo, sobre todo el segundo en pizzicato, de los que gravita la simpleza de esta mini sinfonía. Los 16 profesores de la Camerata Bariloche concluyeron la primera parte del programa con la obra Pampeana nº 1 para violín y orquesta de cuerdas (originalmente escrita para violín y piano), del argentino Alberto Ginastera, según arreglo del director titular de la orquesta, Fernando Hasaj (no presente en el podio) y en la que actuó como solista y conductor el concertino, Pablo Saravi, de timbrado y brillante sonido; una visión personal del compositor respecto a la música popular de su país con su ritmo característico.

El segundo bloque se inició con el Concierto para cuerdas del italiano Nino Rota, autor de bellas partituras dedicadas al séptimo arte y con una discreta producción con destino a las salas de concierto, pero no exentas de calidad melódica, rítmica y armónica, como se pudo apreciar en la interpretación de la obra ofrecida. Concluyó el concierto con Cinco Piezas del popular compositor y bandoneonista argentino Astor Piazzolla, responsable de la evolución culta del tango que desembocó en lo que podríamos denominar Libertango, elevando su estética artística hasta situarlo en las salas de concierto, dejando patente el sentimiento del tango, con partituras tan inspiradas como Las cuatro estaciones porteñas o Adiós Nonino, ofrecida en el concierto. Estas cinco piezas fueron arregladas para la Camerata por José Bragato (4) y Fernando Hasaj. Como propina ofrecieron el tercer movimiento (Presto) del Divertimento nº 1 en Re Mayor, K. 136 de Mozart. El público aplaudió con fervor.

Si bien el programa no fue muy filarmónico, la interpretación fue impecable. El concierto resultó sumamente grato, dado que la formación camerística argentina hizo gala de espléndida sonoridad, expresividad, cohesión, fraseo nítido y ritmo sutil. El concierto no defraudó a la expectación despertada.