Forjando cultura

María Conde maria.conde@lavoz.es

PONTEVEDRA

09 nov 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

Lo inmaterial se hace visible, y ruidoso, en la carpa instalada en A Ferrería. Decenas de escolares se agolpan sobre los distintos artesanos que muestran los oficios tradicionales de la cultura galaico portuguesa. Aunque sin duda el que más les impacta es el trabajo de elaboración de forja, cuyas demostraciones realiza Oliverio Álvarez, la tercera generación de una familia dedicada a labrar el hierro. Uno a uno, los chavales van probando con el mazo: «Pareces Superman», le dice divertido Oliverio a uno de los chicos, que parece apuntar maneras. «Lo pasan bomba», reconoce este artesano, que ha creado junto a algunos compañeros la Asociación de Ferreiros de A Fonsagrada, con la intención de promover la enseñanza de este oficio «para que pueda continuar». A muy pocos metros de donde trabaja, otro grupo de escolares se entretiene silbando con sus mirlitones. Los han elaborado siguiendo las indicaciones de Emilio Lois, que pretende que los niños «vexan o que se pode facer coas materias que nos rodean e como discurrían e artellaban enredos os nenos de onte». Diariamente y hasta el próximo domingo, Lois les mostrará los secretos de muchos otros enredos, como los caralletes de nó, asubíos de abelá o gaitas e pitos de cana. «Chámalles moito a atención porque son cousas que poden facer eles mesmos», añade. Otra de las actividades en las que más se han fijado, según una de sus profesoras, es el taller de joyería que imparte la firma Arlindo. «Preguntan mucho, pero no es un trabajo fácil de hacer para ellos», asegura el artesano portugués, que elaborará diariamente hasta el domingo tres cruces de A Coruña en oro. Aguardiente en calabaza. Fuera de la carpa, los chavales se divierten con zancos y otros juegos tradicionales. Dentro, hay quien se atreve a probar las tradicionales zocas que, como dice Enrique Simón Alonso, «sobre todo las utilizaban las mujeres que trabajaban en la venta de pescado, para no resbalar». Él viene de Sela (Arbo) y es el encargado, junto a Rosendo González Tomé, de mostrar a los visitantes de la muestra la destilación del aguardiente. Su máquina tiene veinte años, aunque ambos reconocen que por la comarca circulan otras «con doscientos e incluso trescientos años». Preparan una sorpresa para la noche de mañana y es que prepararán una queimada en una enorme calabaza. «En Málaga lo hice en una boda -añade Simón- y fue un espectáculo. Además les decía que en Galicia tenemos la costumbre de comer la calabaza después de acabar el licor y alguno de ellos probó». Lo práctico de este sistema, según este profesional, es que en vez de apagar la queimada con un trapo, que tiene su aquel, se hace con la misma parte superior de la calabaza cortada con anterioridad. Simón se muestra encantado con la muestra del patrimonio inmaterial, donde dice que «hay mucho que mirar». Y también que leer. Uno de los primeros puestos de la carpa nos invita a jugar «coa plástica das palabras que nos envolven a cotío» y ya hay quien ha dejado sus mensajes junto a las palabras más enérgicas que nos rodean.

La jornada de hoy estará dedicada en A Ferrería a los rituales y actos festivos. Muchos de ellos aparecen retratados también en la exposición de fotografías antiguas que este fin de semana se exhibirá en el atrio de la iglesia parroquial de San Martiño de Bueu. Las treinta imágenes de que consta la muestra están fechadas entre 1927 y finales de los 60 y todas han sido cedidas por vecinos del municipio a la Asociación Cultural Santos Reis, organizadora de la exposición y que las incluirá ahora en su archivo fotográfico. Actos sociales (bodas, comidas..), escenas religiosos (procesiones, confección de las alfombras del Corpus) o actos deportivos, además de paisajes o emblemáticos edificios de Bueu ya desaparecidos centran esta nostálgica exposición.