La torre de bomberos pasa a la historia

PONTEVEDRA

La operación de desmontaje de la espectacular estructura metálica, de 42 metros de altura, comenzó ayer con la retirada de la caseta superior y seguirá hoy

16 oct 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

Recientemente, la conselleira de Política Territorial afirmaba que cada día pasan por el tramo urbano de la autopista AP-9 en Pontevedra unos 45.000 vehículos. Los conductores que hicieron ese recorrido ayer pudieron ver en directo el inicio del desmontaje de la torre del parque municipal de bomberos, una espectacular estructura metálica de 42 metros de altura y 40.000 kilos de peso. Después de veinte años presidiendo las instalaciones del parque de bomberos en la ciudad del Lérez, al lado de la autopista, la torre ya es parte de la historia.

Originalmente se concibió para secar las mangueras y se preveía instalar unas antenas de comunicaciones que finalmente no se llegaron a colocar. A pesar de lo que piensan muchos, nunca fue utilizada como torre de vigilancia, aunque sí para que los bomberos pudieran realizar prácticas o perder el vértigo en sus primeros días en el parque, ya que tiene una altura equivalente a un edificio de nueve plantas.

La falta de uso -hace años que las mangueras ya no precisan ser extendidas para su secado- unida al estado de semiabandono de la torre, de la que se llevó desprender una plancha metálica, llevaron al Concello a decidir su desmontaje. La empresa que se encarga de los trabajos prevé que éstos finalicen hoy por la tarde.

A las ocho y media de la mañana, dos impresionantes grúas hicieron su aparición en el parque. Una, de 120 toneladas; la otra, de ochenta. El plan trazado por la empresa era desmontar la torre por tramos. El más complicado era el primero, ya que la estructura metálica estaba coronada, como si fuera una gran seta, por una caseta que superaba el contorno del resto de la torre.

Dos operarios pertrechados con sopletes comenzaron el trabajo para separar la caseta del resto de la estructura. Un trabajo complicado y ralentizado por la necesidad de guardar las medidas de seguridad que requiere trabajar a cuarenta metros de altura. Esta primera fase del trabajo no se completó hasta las cuatro de la tarde. Y una vez separado este primer tramo, hubo que bajarlo hasta el suelo, una tarea que se complicó algo más de lo previsto. A partir de ahí, la intención es ir cortando el resto de la estructura metálica en trozos de unos 3.000 kilos.

La vistosidad de los trabajos es tal que pese al dispositivo montado por la Guardia Civil, se registró al menos un choque leve entre dos vehículos. Y es que nadie, ni siquiera los conductores, quiso perderse una operación única e irrepetible en la historia de Pontevedra.