En un mundo tan comunicado como el de hoy en día, donde el teléfono móvil, cual anexo a nuestro cuerpo, nos acompaña a todas partes, la incomunicación entre seres queridos, familia, amigos parece cada vez más evidente. Esta paradoja tan absurda como normal, ha sido motivo para que el dramaturgo catalán Sergi Belbel escribiera un irónico retrato del mismo en su pieza teatral titulada Móvil, no exenta de cierta moraleja, donde de forma caricaturesca hace de este utensilio liberador una forma de esclavitud para algunos seres humanos.
Bajo la dirección de Miguel Narros, esta obra fue presentada en el Centro Social de Caixanova, contando con la presencia en escena de la popular María Barranco (Sara), Marina San José (Rosa, hija de Sara), Mélida Molina (Claudia), sustituyendo a la inicialmente prevista Nuria González y Raúl Prieto (Jan). En la misma, un primer bloque repetitivo, insulso y tedioso, con infinidad de palabras malsonantes, incluso alguna blasfemia (que no venía a colación), dio paso a un desarrollo más ágil y con mayor cuerpo narrativo que, poco a poco, fue prendiendo en el público.
Sara, una mujer sencilla, tiene una gran depresión anímica. Su hija la induce a realizar un viaje para cambiar de aires y le regala un móvil de última generación, a fin de estar comunicadas entre sí.
En el aeropuerto se produce un atentado. La explosión de la bomba hace que la salida del avión se demore siete horas. Durante este tiempo, Sara se aprende las instrucciones del manejo del móvil; luego, la trama ya se encarga de complicar y modificar su actitud ante la vida. Por otro lado, se cruza con una mujer empresaria, arrogante, modernista, autosuficiente y de carácter agresivo que pretende controlarlo todo, máxime la vida de su hijo.
La explosión de la bomba en el aeropuerto, algo externo en la vida de estos personajes, parece ser el detonante de la explosión interior en los mismos que, a partir de ese hecho, produce un cambio en sus conductas. Salen a la palestra el amor y el desamor familiar, el sexo, trabajo, extorsión, prisas, reproches, desencuentros En muchas ocasiones, sus personajes tienen la cobardía de no afrontar cara a cara sus problemas respecto a los seres que realmente les importan; sin embargo, sí lo hacen a través de sus móviles para hablar de sus debilidades y miserias. La incomunicación se hace presente, por ello los móviles a su vez son objeto de su ira.
Con la presencia de un público que llenaba la sala, la representación contó con una moderna escenografía, un aceptable vestuario e iluminación y una activa traslación de escenas. En cuanto a la interpretación, María Barranco ha tenido una notable actuación y sus compañeros de reparto cumplieron en sus respectivos cometidos.