Llegados a este punto del siglo XXI, seguro que la mayoría de ustedes está conmigo en que el arte ya no tiene límites. Sin embargo, el concepto de frontera sigue siendo uno de los más recurrentes dentro de la creación contemporánea y precisamente esta idea de múltiples lecturas inspira la exposición que desde ayer se exhibe en la sala X de la Facultad de Bellas Artes y en la Casa das Campás. Diez artistas internacionales (de los que tres son gallegos y entre ellos, dos pontevedreses) reflexionan sobre las fronteras no sólo geográficas, sino también culturales, sociales o económicas o incluso, como dice uno de los coordinadores de la muestra, Roi Fernández, «las fronteras invisibles, las íntimas o la frontera que supone la propia muerte». «Cada uno de los artistas participantes -señala- enfocó esta idea desde un punto de vista distinto». Como diversa es la mezcla de artistas que participan en la exposición, donde hay reconocidos veteranos como el norteamericano Richard Lerman, uno de los más reputados creadores en el arte sonoro, como otros más noveles. Lo que sí tienen en común es que todos ellos participaron en las denominadas residencias artísticas que se han desarrollado en Nodar (Portugal) y en la isla de San Simón de la ría viguesa este verano, y el trabajo expuesto es lo que les inspiraron estos días de convivencia.
Además de Lerman, el elenco de participantes se completa con Vered Dror (de Israel); Maksims Shenteleys (de Letonia); Mona Higuchi (Estados Unidos); Azul Blaseotto (Argentina); los portugueses António Pedro y Maria Idília Martins; el gallego-venezolano Carlos Suárez y los gallegos Arturo Reboiras, Leila Durán y Amaya González Reyes. Este encuentro interdisciplinar Fronteiras 07 -cuya exposición permanecerá en Pontevedra hasta el próximo 13 de noviembre y luego itinerará a Portugal- está coordinado por el grupo artístico gallego Alg-a y el luso Binaural, cuyos responsables ya están pensando en la próxima edición. «Estas convivencias artísticas -señala Roi Fernández, de Alg-a- fueron una especie de Babel, pero a la vez ha sido algo muy enriquecedor». Lo mismo opina Luis Costa, de Binaural, un grupo que ya realizaba estas residencias. «Creo que gallegos y portugueses tenemos muchos puntos en común a la hora de actuar -indica-, a la hora de organizar de una manera directa y sencilla las cosas». Costa también se refirió al arte emergente gallego, que ahora ha conocido más de cerca, para valorar su «vitalidad» y que «todavía no se ha desconectado de la realidad». «Investiga de forma interesante sobre temas de la zona y eso es algo que nos falta en Portugal, donde siempre tenemos modelos de fuera y en el caso del arte miramos más a lo conceptual, el pop art... -comenta-. Esta experiencia ha sido muy interesante además para conectar a Galicia y a Portugal».
Pero además de esta segunda edición de Fronteiras, un proyecto que ha contado también con la celebración de conferencias y conciertos, el grupo Alg-a tiene ya otra actividad que le ocupa y es la puesta en marcha del llamado laboratorio de creación, un espacio para el arte independiente donde puedan celebrarse estas residencias y actos similares, para el que disponen ya de unas viviendas desmontables cedidas por el arquitecto Santiago Cirugeda, pero para las que no tienen suelo. Así que aprovecharon la cita de ayer para hacer un llamamiento a administraciones o particulares en busca de una finca donde instalarse. «Sólo necesitamos unos cien metros cuadrados y es lo único que nos falta para ponerlo en marcha», comenta Roi Fernández. ¡Pues que haya suerte!
Al mismo tiempo que la muestra de las fronteras, se inauguró también ayer en el local de la asociación de vecinos de San Roque otra exposición del pintor pontevedrés Manuel Corrochano. La muestra incluye óleos y acuarelas y permanecerá abierta hasta el próximo día 26.