El «lobby» del mar

Titas Ibáñez redac.pontevedra@lavoz.es

PONTEVEDRA

15 sep 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

Ni siquiera los seductores GP 42 que adornan la ría de Pontevedra estos días, con motivo de la Regata Audi, son capaces de hacer sombra a los yates de gran eslora, cuyos capitanes, de gran calado también, aprovechan estos días los últimos coletazos del verano para surcar las aguas gallegas. En las últimas horas han coincidido en el puerto de Sanxenxo el impresionante yate de los Fernández Tapias, y los de Amancio Ortega, Juan Carlos Cebrián y Julio Mondragón, que no por ser más habituales dejan de ser también impresionantes.

Fernando Fernández Tapias, Fefé (apelativo que ahora ya acepta con gracia el empresario, según afirma la periodista Paloma Barrientos) y su mujer, la escultural Nuria González, son una pareja que entienden que los veraneos hay que hacerlos como los de mi abuela, que se pasaba tres meses en Baiona, rodeada de sus nueve hijos. Claro que en su época se tardaba casi dos días en llegar de Madrid a las Rías Baixas y en el caso de Fefé y señora el problema es cómo distribuir el tiempo para tanta escala. Se les ha visto por Mallorca y tenían previsto pasarse también por la costa italiana. Las aguas de Cerdeña para recalar a bordo del Nufer les privan.

El barco, de 48 metros de eslora, al que al parecer le quedan pocas singladuras bajo el mando del empresario vigués -que ha encargado a unos astilleros gallegos otro megayate con más potencia y mejores prestaciones, entró en el puerto Juan Carlos I la tarde del jueves. Y, por supuesto, venía con invitados. En esta ocasión la pareja que se aloja este fin de semana en uno de los cuatro camarotes cinco estrellas GL (amén de la suite que ocupan el capitan F. Tapias y su esposa) es el formado por Carlos Goyanes y Cari Lapique. Los cuatro cenaron en Rotilio antes de partir hacia Carril y Baiona, la ruta que tenían prevista para dar a conocer a sus amigos las delicias de estas rías.

El Valoria, el nombre con el que bautizó a su yate otro de los integrantes de este lobby de la mar, el empresario Amancio Ortega (huelga decir que es el creador de Inditex, el grupo de empresas con más eslora en el sector del prét â porter) en recuerdo a la localidad en la que vino al mundo, es igual de impresionante que el Nufer, que, aparte de la zona de noche, tiene un área de servicio (con lavandería, almacén, despensa, cocina, cámara frigorífica y camarotes para el personal de a bordo, tiene, un gran comedor, varias salas de recigo y una nursery para los pequeños vástagos del matrimonio.

El Cumberry, de Cebrián, sobrino de Ortega, tampoco le va a la zaga. Como el Virginia, del recientemente fallecido Julio Mondragón, o el Xílgaro, del fundador del Grupo Anaya, Germán Sánchez Ruiperez.

Me ha contado un pajarito que el ex alcalde de Marín Antonio Santiago Fernández no es precisamente un lobo de mar como estos capitanes del lobby marino. Pero que uno prefiera tierra firme a la inestabilidad de las aguas no supone inconveniente alguno para recibir la Cruz del Mérito Naval con distintivo blanco que ayer le impuso el almirante José Antonio González Carrión, antiguo director de la Escuela Naval de Marín. «La actitud siempre positiva, su carácter tolerante y su predisposición constante al diálogo» para estrechar lazos entre el Concello y la Escuela le han valido esta distinción. ¡Felicidades a todos!