Praza da Ferrería
15 may 2007 . Actualizado a las 07:00 h.Si todavía no han probado el salpicón de langostinos -aunque su especialidad era el de cigala- de Agustín Cabrera, es que no son verdaderos PTV. Y han de darse prisa si quieren cumplir el requisito, porque el propietario de la taberna más enxebre de la ciudad ya ha anunciado el traspaso del local debido a su merecida jubilación. Sus clientes, la gran mayoría fijos, ya le han puesto el grito en el cielo: «Me dicen que qué putada les hago, pero les contesto que no lo voy a mantener toda la vida, ahora quiero descansar y disfrutar de la familia». Que ya va siendo hora, comenta, después de una vida laboral en Pontevedra de 45 años, los últimos 27 al frente de esta taberna, donde ciudadanos y turistas no sólo han disfrutado con el salpicón (algunos llamaban desde A Coruña o incluso Madrid para garantizar el viaje), sino también con su suculenta selección de productos da terra. Y un dato, O Cortello lleva sin subir los precios desde la entrada en vigor del euro en 2002. De hecho, la lista colgada en una de las columnas refleja todavía el equivalente en pesetas. Cabrera, un andaluz de Úbeda (Jaén), recaló en el establecimiento más típicamente gallego después de haber trabajado en el Parador -antes había estado navegando otros doce años- y de haber sido propietario también de El Ancla, que posteriormente traspasó a su hermano. Adquirió O Cortello en 1982 -llevaba abierto seis años- a sus primeros dueños, Carlos Fernández, Camilo Fragueiro y Manuel Piñeiro, quienes a su vez habían adquirido el local a Ángel Casas. En todo este tiempo, lo único que ha cambiado en la decoración de la taberna es la cocina, que modernizó hace algunos años. Eso, y los adornos que ha ido coleccionando y exponiendo en sus estanterías y paredes, entre los que destacan los de propia creación, como los barcos y el faro elaborados con calabazas e incluso peces -una bruja sirve de casco a uno de ellos- y que pueden ser lo único que se lleve del local. «Mi idea es traspasarlo, para así ir teniendo una renta, aunque ya hay gente interesada en comprarlo -comenta-. Pero no voy a poner condiciones para que lo mantengan tal cual a quienes lo cojan, porque ya es cosa suya». Sería difícil, eso sí, entrar al Cortello y no ver ni su peculiar barra (un tronco de acacia que cada año repara y barniza con esmero) y sus mesas y bancos, también con idénticos troncos, en los que se han sentado no sólo miles de pontevedreses, sino también turistas anónimos -¿Quién no recomienda el local a los que visitan la ciudad?- o ilustres, por poner un ejemplo, el Príncipe de Asturias, habitual cuando estudiaba en la Escuela Naval. Mariano Rajoy es otro de los asiduos, y entre la larga lista que Cabrera prefiere no desvelar están también la selección italiana de fútbol campeona del mundo en el 82 (que estuvo alojada en el Parador) o el ex campeón mundial de salto de altura, el cubano Javier Sotomayor. «Muchos me mandan fotos y las voy guardando, pero ni me acuerdo lo que tengo...». Si enxebre es esta taberna, también lo son los temas sobre los que han tenido que trabajar, y muy duramente, los escolares que participaron en los certámenes que anualmente convoca el Museo de Pontevedra. Ayer, los ganadores se acercaron al edificio Fernández López de la institución a recoger sus preciados trofeos, en medio de nervios y bullicio. Escolares de la comarca pontevedresa coparon los primeros puestos de los concursos Emilia Estévez Villaverde, tanto en la modalidad de narrativa como en la de poesía. En la primera, Iria Casal Solla, del CEIP Riomaior (Vilaboa), Jorge García Moldes, del Álvarez Limeses y Alba Quintairos Soliño, del CEIP Carballal de Marín, mientras que en la segunda, los ganadores fueron Lidia Piñeiro García y Paula Gayo Fazanes, ambas también del colegio Carballal; Estefanía Collazo Val y Candela Soto Abonjo, del Santo André de Xeve y Sofía Fernández Fuentes, del CEIP Noalla-Telleiro, de Sanxenxo. Asimismo, en el certamen Alfredo García Alén, un grupo de alumnos de quinto y sexto curso del CEIP Ponte Sampaio (Pontevedra) coordinados por la profesora Sara García Fernández se hicieron con un accésit y en el López Suárez-Castillejo el primer premio fue para los escolares de sexto curso del CEIP Cruceiro de Vilalonga, en Sanxenxo, con un reconocimiento especial del jurado para el profesor tutor del equipo, José Manuel Hermida González.