DESDE MI BUTACA | O |
30 abr 2007 . Actualizado a las 07:00 h.Desde la inauguración de su Centro Social en Pontevedra, Caixanova ha celebrado su segunda representación operística. Así, tras Norma de Bellini, recientemente ha patrocinado una atractiva puesta en escena de Nabucco, de Giuseppe Verdi, con libreto de Temistocle Solera. Musicalmente, en Norma la primacía radica en las cuatro principales voces solistas, en Nabucco la preponderancia estriba en la parte coral, de la que los búlgaros tienen mucho que decir, como así ha ocurrido. En la presente ocasión, la compañía State Opera de Bulgaria con orquesta, coro y solistas titulares, bajo la dirección musical de Nayden Todorov, fueron los encargados de la puesta en escena de Nabucco, la tercera de las 27 óperas escritas por Verdi y con la que empieza a conocer el éxito. Un decorado simple y funcional, un diseño de luces y vestuario aceptable, una buena escenografía, una orquesta formada por 53 profesores (en el foso), un coro integrado por 48 voces (de ellas 22 femeninas), ocho solistas vocales de buen nivel artístico y un experto director musical, sumaron habilidad y fuerzas para ofrecer una atractiva representación de esta interesante ópera verdiana. Muchos aplausos Tras la interpretación de la Obertura (Sinfonía), los aplausos sonaron con calor, dado que el maestro Todorov ofreció una deliciosa versión, muy equilibrada, en la que el publicó apreció la calidad de la orquesta. Le siguió, en el interior del templo de Salomón, el coro de introducción Gli arredi festivi giù cadano infranti, también muy aplaudido. La intervención de los coros de extraordinaria calidad y potencia, junto a la orquesta, discurrieron a lo largo de toda la representación. Reparto En los principales papeles figuraron: el barítono Ventseslav Anastassv, como Nabucodonosor, rey de Babilonia, padre de Fenena y padrastro de Abigaille (de amplio registro y desigual intervención canora); la soprano dramática Noboru Aomori, como Abigaille, hija de una esclava y de Nabucco e interesada por Ismael (de voz extensa con difíciles saltos vocales); el bajo Plamen Beykov, como Zacarías, Gran sacerdote hebreo (voz brillante con importantes y colocados agudos); el tenor Orlin Goranov, en el rol de Ismael, general hebreo, enamorado de Fenena (de bonito color vocal con importantes agudos) y la mezzosoprano Boyka Vassileva, como Fenena, hija legítima del rey Nabucco, enamorada de Ismael (cumplió en su cometido). Secundarios: Alexander Tekeliev, bajo (sacerdote); Ana Gemedzhleva, soprano (Anna) y Dimitar Yosifov, tenor (Abdaio). Hubo números muy importantes bien interpretados a cargo de diversos solistas y coro. Fue muy aplaudida la interpretación del coro de los esclavos hebreos a orillas del río Eufrates, "Va, pensiero", número emblemático de la ópera. En definitiva, la actuación del coro fue extraordinaria y muy bien la orquesta, de la que destacaron las flautas y cuerdas graves. Buen espectáculo operístico. Un sector del público echó en falta la pantalla de traducción simultánea (habitual en muchos teatros) para facilitar el seguimiento de la obra.