Praza da Ferrería
20 mar 2007 . Actualizado a las 06:00 h.El titular lo puso ayer el autor del libro sobre el carballo de Santa Margarita, Carlos Rodríguez Dacal: «É o carballo máis glorioso de Galicia». Y puesto que hoy celebramos el día del árbol, qué mejor que hacerlo descubriendo las singularidades de este ejemplar centenario, que retrató ayer espectacularmente Rodríguez en la presentación de este libro, en la que se acompañó además, de un «fillo lexítimo» del árbol, un esqueje que supone la continuidad de este mágico carballo. Recordó Rodríguez que el carballo es el ser vivo de mayor antigüedad del municipio, de ahí que se conozca como el «Matusalén de Pontevedra». «É o último representante vivo que queda da antiga carballeira dos Gafos, a carballeira de Lázaro -indicó-. Un desos lucus primitivos e ancestrais cuia memoria nos chegou ata a actualidade. Estes son os bosques primixenios nos que os druidas celebraban as súas prácticas rituais». De ahí también que se le conozca como árbol sagrado. Pero todavía hay más: carballo sanador (después de que una portuguesa agradecida por su curación en la fuente de Santa Margarita financiase la construcción de la capilla), carballo «das liberdades», después de que en 1846 se celebrase en la capilla la reunión de los dirigentes progresistas liderada por Enrique Borbón o, lo que es más curioso, carballo amoroso. Sí, porque dice Rodríguez que las promesas de amor de los novios bajo la copa de este árbol «parece que non se rompen». Pues con el ritmo de divorcios que llevamos los gallegos, no estaría de más patentarlo como terapia matrimonial... Seguimos. Es el carballo más «contado». Desde el Padre Sarmiento, que lo cita reiteradamente en sus escritos, múltiples autores se han referido a él. De hecho, la nueva publicación cuenta con cinco artículos elaborados por Víctor Fernández Freixanes, Carlos Valle Pérez, Luciano García Alén, Xosé Fortes Bouzán y María Rodríguez García-Garabal, así como tres poemas de Fina Casalderrey, Fernando Luis Pérez Poza y Adolfo Caamaño. También es el carballo más «cantado», con el mismo protagonismo del Padre Sarmiento, «que débelle boa parte da súa grandeza a este árbol», y el más «pintado», con reflejo en la obra de artistas como Urieta Bierce, Ramos Sartal, Souto Cuero, Prudencio Canitrot, Pintos Fonseca, Castelao, Manolo Moldes o Ramón Lastra. Y la lista termina diciendo que es el carballo más fotografiado. El libro cuenta, por ejemplo, con numerosos ejemplos de escenas de la vida social que se enmarcaban junto al milenario carballo, desde comuniones a noviazgos o visitas turísticas. Especialmente importante en este sentido es el archivo de Francisco Zagala. En definitiva, según Rodríguez Dacal, éste es el carballo «máis querido e a ninguén sorprende esa predilección do concello pontevedrés por el». «É de tal entidade que en base á súa botánica, a súa cultura é a súa vida, podemos afirmar que estamos ante o carballo máis glorioso de Galicia -apuntó el autor-. E eu quixera convertirme en embaixador para desexarlle ¡Longa vida ao carballo de Santa Margarida!». Suscribimos, por supuesto. Lleno de recuerdos y cariño está también el libro conmemorativo de los 50 años del colegio Sagrado Corazón. No llega a la edad del popular carballo pero el centro escolar ya tiene una dilatada trayectoria, ahora recogida en una cuidada publicación que presentaron el director, José Manuel Rodríguez Huerta, y el ex director y miembro de la comunidad de Misioneros del Sagrado Crazón, Manuel Barahona, que supervisó la obra. Editada a todo color, está dividida en tres partes. En la primera se recoge la historia del colegio, con los primeros alumnos y profesores y lo que serían los iconos del centro, la mona Titi , el escudo y su evolución, el himno, el balonmano, la mascota Saíto ... En una segunda se recogen los testimonios de alumnos, ex alumnos, profesores y miembros de Apa, con recuerdos y vivencias, y en la tercera, más breve, una referencia al futuro. Precisamente el libro, del que se editaron 2.800 ejemplares, se titula 50 años del Sagrado, una historia con futuro. Por cierto, que los actos de clausura del cincuentenario se cierran con una cena que se celebrará el próximo sábado, en el Recinto Ferial. A ella pueden asistir todas las personas relacionadas de alguna forma con el centro a lo largo de estos cincuenta años. Todavía quedan plazas y los interesados pueden apuntarse en el propio colegio. Sin duda es una buena forma de despedir las conmemoraciones.