Humor | Carlos Blanco
07 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.Seguro que aunque actuase a bordo de una lancha en el medio del purísimo Lérez -ya puestos a escoger, junto al mismito puente de los Tirantes-, los pontevedreses serían capaces de aguantar durante horas ese tufillo tan propio de aguas cristalinas con tal de no perderse al humorista Carlos Blanco. El público adicto a los monólogos del artista (que deberían en esta humilde opinión ser de escucha obligatoria al menos una vez en la vida) debe estar ansioso, pues Blanco lleva sin pisar las salas pontevedresas desde hace algo más de un año, cuando precisamente actuó ante seiscientas personas en el mismo auditorio que lo hará este fin de semana. Y al ritmo que va la venta de entradas es más que probable que el lleno se repita. En aquel momento, Blanco tenía muy presente el fallecimiento de su padre, así que a su habitual acidez e ironía se unió entonces la lógica carga emotiva. Después de su aventura televisiva con el programa Somos unha potenzia, el actor, que hizo un parón en los escenarios este pasado año, regresa con nuevos monólogos, aunque por supuesto habrá tiempo para la improvisación y seguro para recordar a su poeta amigo Johnny vai a modo ¿Y qué apuestan a que Ana María Ríos o el candidato Telmo Martín forman parte del extenso repertorio de Blanco? Realmente, pocos se salvan. Ni siquiera el público. ¡Cuidado los de las primeras filas!