Reportaje | Los positivos en alcoholemia desbordan un control
16 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.Seis y media de la mañana del pasado sábado en las inmediaciones de la plaza de Barcelos. Como suele ocurrir cada fin de semana en Pontevedra, la Policía Local habilitó un control para localizar a posibles conductores que estuviesen circulando bajo los efectos del alcohol. Poco imaginaban lo que iba a acontecer pocos minutos después. La secuencia de lo ocurrido, según apuntaron ayer distintas fuentes, determinó que los agentes se vieran desbordados y tuvieran que desmontar el operativo. Uno de los primeros conductores, sino el primero, que tuvo que soplar ya dio positivo. Pronto le siguió el siguiente y más veloz si cabe fue el tercero. En escasos minutos, los funcionarios municipales se vieron con algo así como que de seis conductores, tres eran posibles infractores. Además, la situación se complicó con el hecho de que uno de los tres positivos dio un tasa un poco superior a 0,8. Este nivel de alcohol obliga habitualmente a la policía a tener que dar parte al juzgado de turno, por lo que, entre otras cuestiones, los agentes encargados del dispositivo tienen que realizar una serie de trámites burocráticos En un corto período de tiempo los agentes locales se encontraron con que apenas les quedaban cepos con los que inmovilizar los vehículos de los potenciales infractores y, al mismo tiempo, el número de funcionarios destinados a este operativo se quedaba, por momentos, insuficiente. Todo parece indicar que se optó entonces por deshabilitar el control, que se volvería a retornar en la madrugada del día siguiente. De este modo, ya sobre las cuatro de la mañana, la Policía Local de Pontevedra se apostó en la avenida de Buenos Aires. En esa madrugada, los agentes llegaron a gastar hasta tres bolsas en las que se transportan las boquillas que utilizan los conductores para soplar en el etilómetro y sólo dos personas dieron positivo y es que más de setenta conductores, uno detrás de otro, se vieron obligados a pasar el test. En total, este pasado fin de semana, se realizaron en la capital provincial 81 pruebas de alcoholemia. Además de los cinco positivos en estos dos controles estáticos, el cuerpo municipal localizó a una sexta persona que, al parecer, circulaba en coche por el centro histórico pontevedrés bajo los efectos del alcohol. Asimismo, la Jefatura confirmó que el vehículo carecía de seguro. Riesgo de accidente Por otro lado, sobre las once de la noche del pasado lunes, una llamada alertó sobre la presencia entre el puente de los Tirantes y el del tren, en la subida a Monte Porreiro, de una especie de grasilla deslizante en la carretera. Ante los riesgos que esta situación podría conllevar para el tráfico rodado, como primera medida se acordó desplazar a una dotación y que los agentes indicasen mediante gestos a los conductores que aminorasen la velocidad. Además, se puso sobre aviso a los bomberos y a la empresa Cespa para que solucionasen la contingencia limpiando la zona. La circulación se normalizó en este tramo sobre la una de la madrugada.