Los problemas con la regeneración de los suelos quemados amenaza a once de las catorce comunidades de montes que integran la mancomunidad Castrove-Salnés. Las seis mil toneladas de lodo almacenadas supondrían un alivio para unos terrenos que se extienden desde Poio hasta la Illa de Arousa y que resultaron especialmente castigados por la ola de incendios de esta verano. Entretanto, a los problemas de la recuperación de la capa de nutrientes se le suma los problemas para la venta de madera. Los comuneros hablan ya de riesgo de descapitalización de las entidades que gestionan los montes. Sin madera que vender, las comunidades dependen íntegramente de la Administración para equilibrar sus ingresos y hacer las inversiones necesarias para recuperar el suelo. «Non hai que esquecer que somos entes privados, pero que estamos facendo unha importante labor de xestión de bens cun aproveitamento social -argumenta Claudio Quintillán, secretario de la mancomunidad-, e nesta situación non podemos facer nada se non colabora a Administración».