DESDE MI BUTACA | O |
09 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.Al día siguiente de dar a conocer su amplia e interesante programación para el primer semestre de 2007, Caixanova ha celebrado un popular Concierto de Año Nuevo a cargo de la orquesta de cámara Johann Strauss Ensemble, conducida por su director-concertino Russel McGregor, contando con la colaboración del concertista de cítara Wilfried Scharf, los cuales hicieron las delicias del público que llenaba el Centro Social de la Entidad en Pontevedra. En las dos horas que duró el concierto, la orquesta ofreció un programa con música conocida, encantadora y agradable, básicamente debida a miembros de la familia vienesa Strauss, amén de sendas composiciones de Fahrbach y Brahms. Tras un apoteósico concierto ofrecido por Johann Strauss hijo en el Dommayer de Hietzing, frente al Palacio de Schönbrunn, el escritor Wiest dijo en la prensa: «Buenas noches, Lanner. Buenas tardes, Strauss padre. Buenos días, Strauss hijo». Así de triunfante saludó al joven Strauss, como heredero del vals vienés. Por otro lado, el gran compositor Wagner consideraba a Johann hijo como la mas archimusical cabeza que había encontrado y que Brahms, ante los primeros compases del Danubio azul, escribiese lamentándose: «Lástima que no sea mío». Oberturas, valses, polcas y galops de Johann padre e hijo y Joseph Strauss fueron interpretados de forma desenfadada, amena y chispeante; páginas de las que mencionamos las oberturas de El murciélago y El barón gitano (con un magnífico solo de oboe y el virtuosismo de los dos violonchelistas), el Galop Sperl opus 133; el buen rubato del vals Voces de Primavera; las polcas rápidas Sin preocupaciones, Truenos y relámpagos (con destacada intervención del percusionista) y Tritsch-Tratsch; la elegancia de la polca francesa Corazón de mujer y los valses Cuentos de los bosques de Viena (con un excelente solo de cítara a cargo de Wilfried Scharf y los interesantes de flauta y violonchelo) y Sangre vienesa (con un bello rubato y el destacado solo del quinteto de cuerda); sin olvidarnos de la simpática polca francesa El bosque de los buñuelos y El bello Danubio azul (el más célebre de los valses, con unos buenos solos de las dos trompas), con el que se cerró el programa; si bien el mismo se completó con la polca francesa En Kahlenbergerdörfl del compositor Philipp Fahrbach (de bella factura) y la Danza húngara nº 5 de Brahms, en la que el percusionista tuvo que multiplicarse. La exigua formación integrada por 21 músicos, ofreció un sonido un tanto hueco, falto de consistencia, con poco cuerpo, timbre, armonía y rítmica. Para mayor brillantez, la agrupación requería una plantilla más numerosa. No obstante, sus interpretaciones rayaron a buen nivel que el público siguió con regocijo y aceptación. Los aplausos fueron tan intensos que se vieron recompensados con tres propinas: Harry Lime, del compositor Anton Karas, con la espléndida interpretación (prácticamente solo) a la cítara de Wilfried Scharf, tema central de la película El tercer hombre; el Galop Seufzer, opus 9 de Johann Strauss padre y, como no podía ser de otra forma, la popular Marcha Radetzky, asimismo del padre de la dinastía Strauss, que el público siguió con sus palmas, despidiendo puesto en pie al ensemble con una cerrada ovación. Con la frescura de este concierto, Caixanova ofreció un buen comienzo de año musical a los pontevedreses.