Filmando entre matorrales

Alfredo López Penide
López Penide PONTEVEDRA

PONTEVEDRA

Crónica | Una investigación desde dentro

26 dic 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

Las primeras noticias de lo que estaba aconteciendo en las madrugadas de los fines de semana en el polígono de O Campiño llegaron al subsector de Tráfico de Pontevedra hace más de un año, tal y como refirieron hace unos días los agentes encargados de esta investigación. «Al principio no se trataba de competiciones. Se hablaba de concentraciones de decenas de personas en las que, al parecer, se realizaban maniobras antirreglamentarias y todo tipo de acciones con los coches», apuntaron. Se decidió actuar y se pusieron en marcha una serie de estrategias, primero, con el objetivo de comprobar la veracidad de estos hechos y, posteriormente, combatirlos. Inicialmente se optó por la presencia de agentes uniformados y la interposición de denuncias: «No fue eficaz porque controlaban los vehículos y nos conocían a nosotros». No se descarta, incluso, que los participantes hubieran establecido un sistema de contravigilancia para alertar de la presencia de las patrullas de la Guardia Civil. En una segunda fase del operativo, los investigadores intentaron camuflarse como espectadores, «pero tampoco surtió mucha eficacia». Todo apunta a que el único medio que la Guardia Civil encontró para poner coto a este tipo de actuaciones fue la filmación de lo que estaba ocurriendo para, de este modo, poder identificar a los participantes e iniciar las acciones legales que procedieran en cada caso. Conseguir las grabaciones fue una labor dura, de semanas. «Estuvimos ocultos dentro de un vehículo un par de noches», para, días después, filmar desde distintos puntos del polígono industrial, así como en el monte y en «márgenes de la vía donde había maleza» donde pasar desapercibidos. Zona montañosa No obstante, desde donde los funcionarios del subsector de Tráfico pontevedrés consiguieron un mejor ángulo fue «un alto, en una zona montañosa justo al lado del aparcamiento». Desde allí, «camuflados entre matorrales pudimos grabar varios días». Fruto de este trabajo fue la filmación en la que se pueden ver a varios cientos de espectadores asistiendo asombrados a las maniobras imprudentes de varios automóviles. Fue la gota que desbordó al vaso. «La noche del 4 al 5 de agosto hubo una aglomeración de personas que nunca habíamos visto antes. Estimamos que eran entre seiscientas y un millar, pero yo calculo que más hacia mil que hacia seiscientas», resaltó uno de los responsables de la investigación. Se decidió intervenir. La Guardia Civil solicitó la colaboración de la policía nacional y se adentraron en un infierno de insultos y agresiones, según reconoció semanas después el subdelegado del Gobierno. Las semanas siguientes se habilitó un dispositivo de vigilancia en los accesos a O Campiño y se consideraron erradicadas estas competiciones. No obstante, los guardias civiles de este operativo son conscientes de que, si bien es difícil que se vuelva a producir una carrera ilegal que provoque tal expectación, este tipo de competiciones clandestinas se seguirán produciendo en un punto u otro de Pontevedra. «Es algo inevitable». Sólo hace falta que se junte un pequeño grupo de personas y la inconsciencia hará el resto. La inconsciencia o el alimentar sus egos. «Creo que en este caso, principalmente los chavales querían demostrar que eran buenos, les gusta demostrar que tienen un coche maravilloso... Si no hubiera público, seguro que no realizaban esas maniobras».