La ciudad se resiente de los daños del temporal más violento en décadas
PONTEVEDRA
Hasta ayer se habían registrado en la estación de Lourizán 589 litros por metro cuadrado El embalse de O Pontillón se quedó el domingo a metro y medio del desbordamiento
23 oct 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?ontevedra se dio ayer un respiro tras un domingo dramático por las incidencias de las riadas, que han dejado un rastro de cuantiosos daños tanto en viviendas y carreteras como en el patrimonio del municipio. La ciudad registró sólo en esa jornada nada menos que 150,6 litros por metro cuadrado, pero condensados en apenas dos horas por la mañana y con unas consecuencias que desbordaron a los equipos de emergencia. De hecho, Santiago Salsón, jefe del Servicio de Climatología de Meteogalicia, reconoció que este octubre va camino de superar el récord de pluviosidad registrado en el mismo mes del año 1987, con 596 litros por metro cuadrado. Hasta ayer ya se habían registrado 589 litros «y se prevén lluvias hasta el jueves, por lo que seguro que se alcanza la cifra de hace una década». Hay que recordar que la estación de Lourizán funciona desde el año 58. Ayer, el gobierno local inició con los técnicos municipales la valoración de daños, para su reparación y para solicitar las ayudas prometidas ya por la Xunta. El primer balance apunta a que la riada afectó el domingo a 28 calles del municipio, en mayor o menor medida. El parte de la Policía Local refleja que se produjeron inundaciones en una decena de viviendas, doce garajes y al menos cinco bajos y que cuatro de las calles (Fernando Olmedo, Marqués de Valterra, César Boente y la Plaza del Muelle, donde hubo que rescatar a una mujer que no podía salir de su vivienda) estuvieron completamente anegadas. A ello hay que unir los daños en carreteras rurales, ocasionados por el derribo de muros de contención sobre las vías, y los destrozos en puentes. Al menos catorce fueron arrasados, uno de ellos medieval en Ponte Nova (Ponte Sampaio), incluido en la ruta del Camino Portugués, donde el agua arrastró también cuatro molinos y un área recreativa. En general, las parroquias de Xeve, Verducido, Marcón, A Canicouva y Ponte Sampaio fueron las más afectadas. Una de las mayores preocupaciones estuvo en el embalse de O Pontillón, que se quedó a metro y medio de volver a desbordarse como ocurrió en marzo. La empresa Aquagest abrió los aliviaderos y vigiló puntualmente la presa. El concejal de Seguridad, Guillerme Vázquez, reconoció que llegó a haber riesgo de desbordamiento y que fue necesaria nuevamente la colocación de los sacos de tierra que ya se emplearon a principios de año. Ayer, la presa estaba al 87,88% de su capacidad, según la Xunta.