En dos minutos La delegación pontevedresa del Colegio de Arquitectos alabó el Concello de A Illa como ejemplo de integración en el entorno
02 oct 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?É un edificio sen ningunha historia, pero tamén sen medo a ningunha historia». Así se refiere Manuel Gallego a la casa consistorial de A Illa, la obra que el Colegio de Arquitectos de Galicia eligió este año para ser la homenajeada en Pontevedra en el Día Mundial de la Arquitectura que se celebraba ayer. Con ese motivo se organizaron una serie de actos en los que estuvo presente el creador del concello isleño, de modo que los asistentes pudieron escuchar de su propia voz las explicaciones sobre el edificio. Aunque su trabajo entraña una enorme complejidad, a la hora de hablar de él Gallego Jorreto huye de los argumentos rebuscados. «O edificio trátase de que funcione ben e de que a xente se encontre a gusto. Despois, o edificio público ten que ter unha representatividade», explica el arquitecto. Todos esos elementos son los que Manuel Gallego ha tratado de conjugar a la hora de diseñar la casa consistorial de A Illa. Un inmueble, además, en el que jugaba con otros condicionantes. «A Illa ten pouco espazo público. Tratábase de crear un espazo público para A Illa que xustificase un pouco ese cambio dunha conserveira a un uso social». Así fue como fue tomando cuerpo ese conjunto público que todavía debe completarse con el remate del centro sociocultural y la recuperación del museo de la conserva. «Pouco a pouco, con moitos atrancos, sen un can, pero ímolo facendo», resume Gallego. Pero como al final la arquitectura no sólo es para contemplar, sino sobre todo para usar, el autor de la casa consitorial isleña terminó el acto de saludo a los visitantes con un deseo: «Espero que o disfruten e que lles guste. E se non lles gusta, que me saiban disculpar». El discurso de apertura se celebró en un salón de plenos repleto de público. Junto al autor de la obra estuvieron el alcalde de A Illa, Manuel Vázquez, y el presidente del Colegio de Arquitectos de Pontevedra, José Luis Pichel, que se refirió a Gallego como «uno de los máximos arquitectos que hay en Galicia, actualmente, e incluso seguramente en Europa». Tras ese saludo inicial, los asistentes al acto tuvieron la oportunidad de acompañar a Manuel Gallego en un recorrido por el edificio. Después también pudieron conocer el nuevo centro sociocultural, que todavía se encuentra en obras, y visitar el museo de la conserva. Así se cerraba una jornada de celebración que los arquitectos conmemoraron este año con el lema de Cidades, o magnetismo de esperanza. Para ello eligieron en el ámbito de las siete ciudades gallegas un edificio que reflejase esa estrecha relación entre el arquitecto y su obra con el entorno en el que ésta se levanta. En el caso de Pontevedra, la casa consistorial isleña fue la elegida por los arquitectos como ejemplo de esa simbiosis. ?l acto de ayer no sólo acudieron arquitectos. Muchos isleños no quisieron perderse la efemérides, sobre todo los de mayor edad, quizás porque se les brindaba la oportunidad de conocer un edificio, el centro sociocultural, en el que habrá un espacio dedicado a las actividades de la tercera edad. Así que ayer tuvieron la ocasión de conocerlo y de emitir ya los primeros juicios sobre él, en especial acerca del tamaño del salón de baile.