La arqueología manda en las obras de rehabilitación del entorno de O Burgo

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PONTEVEDRA

CAPOTILLO

Se trata de una zona de gran riqueza histórica en la que se esperan importantes hallazgos La reforma de García Escudero conllevará restricciones de tráfico en Orillamar

23 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

?l proyecto arqueológico, aprobado por Patrimonio de la Xunta, marcó el inicio de las obras de rehabilitación de la cabecera sur del puente de O Burgo, seis meses después de su adjudicación a la Unión Temporal de Empresas Indeza-Varela Villamor. Esta actuación incluye la reforma de la plaza de Valentín García Escudero, la rúa da Ponte, la plaza de García de la Riega y el tramo de Sierra hasta el Mercado, y conllevará importantes restricciones de tráfico en la rotonda de O Burgo con la eliminación del carril interior en ese tramo de la avenida de Orillamar. Además, se prevé levantar la fuente existente en esa glorieta. La arqueología será el eje principal del proyecto, hasta el punto de condicionar el diseño definitivo de la zona. Se trata de un espacio de gran riqueza histórica y, vistos los antecedentes de anteriores sondeos y excavaciones, se da casi por seguro que estas próximas obras municipales propiciarán nuevos hallazgos. En la cabecera sur del puente de O Burgo fue descubierto hace dieciséis años un miliario romano que permitió al historiador Antonio de la Peña identificar los orígenes de Pontevedra con mansión Turoqua en la vía romana XIX. La pretensión de los arqueólogos es encontrar esta vez los arcos enterrados del puente de O Burgo y restos de los antiguos peiraos de la ciudad, con intención de musealizarlos e incorporarlos al proyecto de rehabilitación de este borde fluvial. El coste de toda la actuación asciende a casi un millón de euros (954.296), después de que Indeza rebajase el presupuesto de licitación en 200.000 euros. La rehabilitación proyectada culminará la recuperación del Camino Portugués a su paso por el centro histórico, desde la puerta de Trabancas, en la Peregrina, hasta la orilla del río Lérez, y se completará después con el tratamiento especial del propio puente de O Burgo por el valor histórico que representa. El objetivo es su recuperación patrimonial como monumento singular. El Ayuntamiento contrató la asistencia técnica del arquitecto Jesús Fole para estudiar y proyectar esta rehabilitación. Lo más probable es que el puente de O Burgo pase a ser peatonal o de tráfico restringido a un sólo carril. El Concello ya dispone de uno uno de los estudios previos, basado en la memoria de una de las reformas sufridas por el puente a mediados del siglo pasado, y lo que se pretende es recuperar en lo posible la estructura que presentada en el siglo XVIII e intentar localizar las cabeceras que se hunden en ambas márgenes y que ahora están sepultadas bajo las calles que conecta el puente. La peatonalización de O Burgo iría asociada, en su caso, a la construcción de un nuevo puente sobre el río Lérez, a la altura de As Corrientes, que estudian el Concello y la Consellería de Política Territorial. Otras rehabilitaciones Los arqueólogos tendrán mucho trabajo en esta ciudad en los próximos meses. Además de la rehabilitación de todo el entorno del puente de O Burgo, el Ayuntamiento acometerá la renovación de los espacios urbanos del arrabal de Santa María, que permitiría la documentación completa de todo el perímetro de la muralla medieval. A los proyectos de reforma urbana ya ejecutados o en previsión (Cobián Roffignac, Padre Amoedo, Sierra, O Burgo y la propia plaza de España), se unirán la calle Arzobispo Malvar y aledañas, dentro del plan integral de revitalización del barrio de Santa María. Con estas obras, más las ya efectuadas anteriormente en Michelena, plaza de la Peregrina y entorno de San Francisco-A Ferrería, se completará el seguimiento del trazado de la cerca medieval, pendiente de documental en su totalidad. Tras sucesivas ampliaciones, el último perímetro de la muralla de Pontevedra, derribada en el siglo XIX, coincide básicamente con el contorno actual del centro histórico en proceso de rehabilitación. Los sucesivos proyectos han permitido a los arqueólogos seguir la pista de los cimientos de la fortificación medieval. Los primeros tramos se descubrieron en Michelena, al pie de las casas, y uno de los hallazgos más celebrados fue el de la puerta de Trabancas. La muralla se pudo observar por primera ver por ambas caras en la calle Sierra, donde se destapó el tramo más largo localizado hasta ahora.