Teatro para andar por casa

Leopoldo Centeno

PONTEVEDRA

Desde mi butaca | «Carambola»

31 ago 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

Junto a espectáculos internacionales (Ucrania, EE.UU., China) y de España (con dos obras de teatro), la variada programación de Caixanova lleva ofrecidas tres actuaciones gallegas (folk, danza y teatro). De éstas, la última estuvo a cargo de la compañía Lagarta, Lagarta, la cual puso en escena la comedia Carambola, de José Luís Prieto, bajo la dirección de Lino Braxe. Escrita como un ligero divertimento, esta comedia de enredo a la gallega, a caballo de lo misterioso y lo esperpéntico, con más intención que gracia, narra la situación de seis personajes en la casa de una novelista (Mariña) y su marido, asesor de imagen (Álvaro), con los que viven una empleada del hogar (Elisa) y la hermana de la escritora (Clara). Mariña acaba de terminar su última novela, la alegría la desborda. Llega su marido y brindan por ello. La noche empeora, llueve y la tormenta se hace notar. Llaman a la puerta de la apartada casa, abre la empleada y aparecen dos mujeres (Alicia y Ruth) a las que se les estropeó el coche. Con aires de superioridad y de mundo, piden que las dejen llamar por teléfono para solicitar ayuda. Al estar inutilizado por la tormenta, las invitan a cenar y les indican sus aposentos para secarse y cambiarse. Cuando lo están haciendo, la novelista propone pasar un buen rato a costa de las invitadas, sobre todo para bajarles los humos, indicando a los miembros de casa el actuar como en un juego, diciendo mentiras, creando situaciones insólitas para asustarlas. Así lo hacen, llegando a acciones extrañas, inverosímiles, esperpénticas. Nada es lo que parece. Las invitadas retroceden asustadas a las habitaciones, se visten elegantemente para la cena y toman la iniciativa de los ataques. Álvaro les dice a las invitadas: «¡Caramba, carambola!, que guapas estades así vestidas. Imaxino como estaredes espidas». Y así transcurre la obra, con un texto no muy logrado, fluctuando como dos espejos de formas cóncava y convexa. Resultado: un teatro para andar por casa. La interpretación a cargo de Elina Luaces (Mariña, la novelista), Anabell Gago (Elisa, la empleada), Rosa Álvarez (Clara, la hermana, dándole vueltas a La vida es sueño), Ernesto Chao (Álvaro, el marido), Belén Constenla (Alicia, visitante más resuelta) y Rebeca Montero (Ruth, visitante más ingenua), pasó sin pena ni gloria, pecando de estáticas cuando a sus personajes no les correspondía hablar. El situar la escena prácticamente al fondo del escenariotampoco favoreció el resultado (circunstancia no achacable a los actores). El buen empleo de la luminotecnia y efectos sonoros, vestuario y ambiente, fue algo positivo dentro de los 70 minutos, ininterrumpidos, de la representación.