Salida por la puerta grande

La Voz

PONTEVEDRA

RAMÓN LEIRO

Praza da Ferrería La Feria de la Peregrina comienza mañana con un cartel de lujo. Enrique Ponce, con más de 1.700 corridas a cuestas, piensa que va llegando el momento de retirarse

03 ago 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

La feria pontevedresa arranca mañana, y lo hace con un cartel de lujo de la mano de El Cid, César Rincón y Enrique Ponce. Tres maestros con larga historia taurina, que repiten ante el público de esta ciudad. Si bien durante los últimos años Ponce llena las plazas y promete elegancia en el ruedo, el número uno en el toreo nacional asegura que «en esta temporada estoy consiguiendo triunfos muy importantes y por eso llego a Pontevedra con mucha moral». Asegura que la ciudad del Lérez tiene un público cariñoso y amable, pero que «no es nada fácil, no regala nada. Me ha costado cortar orejas aquí, pero la gente es tan respetuosa y atenta que eso es un aliciente más para venir a esta plaza», asegura. El torero pretende seguir mañana con la racha de buena suerte que le ha acompañado en ferias como la de Madrid o Sevilla este año. «He tenido buena suerte con los toros de esta plaza», dice Ponce refiriéndose a Pontevedra. Así han debido pensarlo también los amigos de la peña La Chaquetilla, que regalarán al diestro una estatuilla con la figura de Manolete, valorada en tres mil euros, como homenaje a la mejor faena de la temporada pasada. «Recuerdo perfectamente uno de los toros de Pontevedra el año pasado, porque fue uno de esos que no se olvidan fácilmente. Fue una de esas faenas que se comentó mucho incluso al final, haciendo balance». Tiene 34 años, y desde los 6 ya sabía que lo suyo era enfrentarse a los toros. «Empecé muy jovencito, tanto que no tengo ningún recuerdo anterior a querer ser torero». Su abuelo le enseñó los secretos de un arte que la experiencia ha ido puliendo. Un abuelo que ahora tiene 93 años y que sigue viendo torear a Enrique. «Para mí que mi abuelo vea mi evolución, que siga disfrutando de ella y que hasta se anime a torear conmigo una becerra al alimón, que es tomar el capote uno por cada punta y torear a la becerra por medio, es algo impresionante». Maestro de Chiva Con 10 años mató por primera vez una becerra mientras su madre deseaba otro destino para Ponce. La alternativa le llegó con 18 de la mano de un toro que se llamó Talentoso, con Joselito como padrino. Ahora, con más de 1.700 corridas a cuestras, piensa que quizá vaya llegando el momento de cortarse la coleta. Han pasado diecisiete años desde que el diestro comenzara su desfile de triunfos por las plazas. Reconoce que los sacrificios personales han sido muchos y marca como próximo objetivo «aumentar la familia tan maravillosa que tengo al lado de Paloma (Cuevas). No querría perderme el crecimiento de mis hijos, y quizá se acerque el momento de disminuir el número de corridas». Ponce asegura que, aunque se retire, «uno es torero hasta el final de sus días, -como su abuelo- pero el tiempo de trabajo duro tiene que ser efímero, es un período de tiempo que pasa en tu vida y después hace falta poner los pies en la tierra». Dejarlo es difícil, y él lo sabe «es una decisión muy importante porque cuando se decide, es mejor hacerlo para siempre, -alega-. Muy pocos toreros lo han hecho así, pero a mí me gustaría ser tajante». Las presiones familiares dice que lo impulsan a dejar ya los toros, y que este, posiblemente, es su último año fuerte. «Para cualquier persona entrar en este círculo de la prensa rosa es un peligro terrible. Nosotros estamos ahí porque soy consciente de que tanto mi mujer como yo somos gente conocida, pero todo tiene que tener un punto y una medida, y gracias a Dios es mi caso». Ponce recordó que el daño que se le hace a muchas personas es a veces irreparable, y que todos deberíamos tomar conciencia de los peligros de la prensa rosa y tomar medidas.